Partidos políticos se multiplican en Irak tras el final de la era Saddam

Comunistas, fundamentalistas islámicos, oficiales del ejército, independentistas kurdos y otras decenas de pequeños partidos políticos se han multiplicado en Bagdad desde que la guerra terminó y se llevó consigo el miedo a Saddam Hussein y a la represión.

Encantados con el olvidado sabor de la libertad recién adquirida, todos ellos han abierto improvisadas oficinas en escuelas, sedes del extinto partido Baas, escuelas universitarias, asociaciones de estudiantes y otros edificios comunitarios.

«Durante 35 años echamos de menos esta libertad. El gobierno anterior daba órdenes y nosotros las obedecíamos ciegamente aunque fueran injustas», afirmó a la AFP Mohamed Naim, uno de los responsables del Congreso Nacional Iraquí (CNI) de Ahmed Chalabi, líder de la oposición que ha pasado los últimos años exiliado en Londres. La misma opinión comparte Jesro Al-Jaab, un famoso arquitecto de Bagdad convertido en uno de los dirigentes del Partido Democrático del Kurdistán (PDK), liderado por Massud Barzani.

«En los años de clandestinidad nos reuníamos en grupos de a cuatro por todo Bagdad: en cafés, en cines y en tiendas. Ninguno sabía dónde estaban los otros grupos por seguridad», explicaba este martes, sonriente, ante la sede de un edificio de ingeniería usado como sede del partido.

El tiempo pasado en la ilegalidad también ha dejado una dolorosa huella en la Llamada Islámica. Uno de sus líderes, Abu Mohammed El-Amehri, recuerda a las decenas de «mártires» que murieron ejecutados por el régimen. «Cualquier excusa les bastaba: leer ciertos libros, rezar en algunas mezquitas… Yo mismo estuve preso de 1981 a 1986 por repartir propaganda prochiíta», recuerda.

Sin embargo, insiste en que a pesar de todo era posible luchar contra el régimen y se felicita todavía por numerosos atentados cometidos contra ministros y miembros del gobierno.

«Por ejemplo, nuestro grupo realizó el atentado contra Udai (hijo primogénito de Saddam) en 1996″, asegura.

Según él, su partido, «al igual que el resto», quiere un Irak libre e independiente, gobernado por los propios iraquíes.

«Los occidentales piensan que los islamitas queremos controlar todo e imponer el extremismo pero no es así. Habrá elecciones libres dentro de un año, aproximadamente, y si el pueblo nos quiere nos elegirá», subraya. *

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