El radicalismo toca fondo

El centenario Partido Radical (UCR), uno de los protagonistas sustanciales de la política argentina, sufrirá el domingo el peor desempeño electoral de su historia, coinciden analistas y encuestadores.

El partido de los ex presidentes Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa tiene una intención de votos de apenas 1,2%, incluso por debajo de Izquierda Unida.

El radicalismo, fundado hace más de cien años, fue durante el último medio siglo el rival histórico del peronismo, como antes lo fue de los conservadores.

El bipartidismo y la polarización del electorado habían convertido durante décadas a las elecciones argentinas en un «clásico» entre los dos partidos «grandes» de la política local.

El radicalismo, que presentará como candidato al alfonsinista Leopoldo Moreau, sufre en esta ocasión el éxodo masivo de sus huestes, en especial hacia las candidaturas de los ex radicales Ricardo López Murphy y Elisa Carrió.

El derechista López Murphy (del partido Recrear), ministro de Defensa y Economía de Fernando de la Rúa, tiene el apoyo de los radicales conservadores, especialmente del interior del país, donde hay gobernadores de la UCR que desafiaron públicamente la disciplina partidaria y se sumaron a sus filas.

En el país existe históricamente un voto antiperonista que esta vez se alista con López Murphy y que en el pasado iba en parte a los radicales.

Elisa Carrió, diputada centro izquierdista del ARI, sumó a los sectores progresistas del radicalismo, especialmente de la juventud universitaria y de los centros urbanos como Buenos Aires.

El historiador Félix Luna, un simpatizante del radicalismo desde su lejana juventud, aseguró a ANSA que el estruendoso fracaso electoral que se pronostica para el domingo no significará la desaparición del partido fundado a fines del siglo XIX.

«El radicalismo seguirá siendo una fuerza de relevancia porque responde a los valores de una clase media moderada, valores que siguen siendo perdurables para la sociedad argentina», afirmó Luna.

El Partido Radical carga sobre sus espaldas con la hecatombe del gobierno de Fernando de la Rúa, que renunció el 20 de diciembre de 2001, cuando su mandato se extendía hasta el 10 diciembre de 2003.

En un intento por superar ese trauma, en diciembre el radicalismo fue el único partido que organizó internas abiertas con la participación del electorado independiente. *

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