El Partido Justicialista no participará oficialmente en comicios

El peronismo vive su peor crisis

El Partido Justicialista oficialmente no participará de las elecciones, ya que sus candidatos no fueron autorizados a usar símbolos y emblemas partidarios, debido a que no se pusieron de acuerdo entre ellos.

Los candidatos peronistas son: el ex presidente Carlos Menem; el gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, y el fugaz ex mandatario Adolfo Rodríguez Saá.

En realidad, un cuarto candidato peronista, Juan Ricardo Mussa, se presenta a las elecciones, pero con una intención de voto tan exigua que no aparece en las encuestas.

El peronismo estuvo proscripto entre 1955 y 1973 por decisión de las Fuerzas Armadas, pero esta es la primera vez que no estará presente oficialmente en las mesas electorales, a causa de sus peleas internas.

Norberto Galasso, historiador especializado en los movimientos populares latinoamericanos, aseguró que «el peronismo sufre un agotamiento terminal, como sucede también con el radicalismo, y difícilmente recupere el sentimiento histórico que aglutinó a sus simpatizantes desde la primera presidencia de Juan Domingo Perón», en 1946.

«El peronismo tenía una base de sustentación en el Ejército, el pueblo y el empresario nacional que ha desaparecido y tampoco existe el hombre que sea la síntesis de ese pensamiento aglutinador», sostuvo Galasso en declaraciones a ANSA.

«Es probable que por inercia y por la memoria histórica, el peronismo subsista. Pero lejos se está de reflotar ese movimiento histórico y deberá aparecer algo nuevo por afuera de las estructuras partidarias», pronosticó Galasso.

En cambio, el historiador Félix Luna, autor de varios ensayos sobre el peronismo, negó en diálogo con ANSA que «se trate de una crisis terminal, porque lo más probable es el que el Partido Justicialista vuelva a unirse en torno al futuro presidente», dando por descontado que el futuro mandatario será de ese palo.

En consonancia con esa expresión, una parte del electorado argentino, y en especial la porción que profesa un profundo anti-peronismo, se siente en la votación del domingo rehén de una «interna» de ese partido.

Para Juan Carlos Portantiero, sociólogo y profesor de la Universidad de Buenos Aires, peronismo y radicalismo «están agotados, en su etapa final, porque carecen de liderazgo».

Portantiero opinó que el enfrentamiento entre el ex presidente y actual candidato Menem y el presidente Eduardo Duhalde «es muy profundo e imposible de superar, por lo menos a nivel de dirigentes». Por el contrario, Saad Chedid, rector de la Universidad de la Producción y del Trabajo, que editó recientemente las obras completas de Perón, discrepó con este concepto porque a su entender «el peronismo sólo necesita un liderazgo que le permita reencontrarse con su pensamiento histórico».

«Por supuesto ese camino no será transitado con Menem, que carece de doctrina, y antes deberán desaparecer los liberales trasvestidos que hay dentro del movimiento», opinó Chedid, quien en 1987 fue uno de los primeros 20 dirigentes que fundaron la corriente «Menem presidente», para lanzar la candidatura del entonces gobernador de La Rioja.

Chedid se quejó de que «aún hoy hay intelectuales extranjeros que comparan al peronismo con el fascismo, el nazismo y otras pavadas por el estilo».

Uno de los intelectuales peronistas, el cineasta Fernando «Pino» Solanas, coincidió en que «el peronismo vive la crisis del bipartidismo y como todo movimiento nacional que entra en crisis, deberá refundarse». El creador de «Sur» y «El exilio de Gardel», subrayó que «hay que hacer una diferencia entre la cultura peronista de la gente y la dirigencia».

«¿Por qué se sigue votando al peronismo pese a la crisis? Será porque la gente no encuentra otra alternativa ganadora», completó el cineasta.

Eduardo Curia, economista peronista, declaró a ANSA que «esta fórmula tridimensional que presenta el partido el domingo es un indicio de que no estamos en el mejor momento y también hay que admitir que en la década del 90 estuvimos involucrados en episodios de los que no podemos enorgullecernos», en referencia al menemismo. «El peronismo no está muerto pero enfrenta un reto extraordinario, pues creo que hay una posibilidad de regenerarse, especialmente a través de la victoria de Kirchner». *

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