El tren fantasma de Hussein

En su inmenso y lúgubre hangar, apartado de la estación central de Bagdad, el tren privado de Saddam Hussein no se libró de los saqueos y ya no queda nada de los apartamentos que el presidente derrocado nunca llegó a utilizar.

Ghasán al Zuhbi, ingeniero de la compañía ferroviaria iraquí, se lamenta al ver que los saqueadores  sin duda por no poder llevarse nada más  destrozaron el interior de la cabina de mandos de las tres rutilantes locomotoras del tren presidencial.

«Este tren fue entregado en 1986, pero nunca sirvió porque Saddam Hussein prefería desplazarse en avión por motivos de seguridad», asegura Zuhbi.

Sin embargo, explica, desde hace 17 años dos conductores, dos mecánicos, dos electricistas y cuatro técnicos aseguraban una presencia permanente «por si acaso». *

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