Cadáveres calcinados son levantados de las calles
Sin guantes ni instrumentos apropiados y cubriéndose el rostro con pañuelos para no vomitar por el olor nauseabundo, una decena de voluntarios de la Media Luna Roja iraquí intentaban este lunes a duras penas recomponer los dos cadáveres invadidos de moscas entre los sollozos de algunos miembros de la familia y la mirada indiferente de dos soldados estadounidenses.
«Hay decenas de cuerpos abandonados en las calles de Bagdad. Recuperarlos no está siendo una tarea fácil», afirma Alí Ismail, de la Media Luna Roja.
Según los familiares, estos dos hombres fallecidos, de 21 y 23 años, circulaban en busca de una tienda abierta en la que comprar comida para la familia cuando un tanque les disparó. En el lugar donde se encuentra el automóvil no hay signos de combate ni de otras explosiones. Desde que descubrieron el vehículo, los familiares de Amar y Ahmed han intentado en vano ir a buscar los cuerpos.
Sólo este lunes han recibido la autorización del ejército estadounidense gracias a la presión de la Media Luna Roja, que puso en marcha horas antes cuatro equipos de voluntarios para realizar tareas semejantes en todo Bagdad.
«Eran sólo civiles inocentes. Este es un barrio en el que viven decenas de empleados del palacio presidencial de Saddam Hussein pero a ellos no les pasó nada», asegura, con amargura, Yabar, tío de los fallecidos, mientras señala a los edificios circundantes, aparentemente deshabitados.
Mientras tanto, los voluntarios de la Media Luna Roja iraquí, entre los cuales no hay médicos ni expertos forenses, arrancan los hierros con las manos para intentar recuperar los cadáveres, mezclados con los restos del vehículo.
Ninguno tiene guantes y las partes del cuerpo, irreconocibles, se recogen con ayuda de bolsas de plástico con las que se cubren las manos. Dos de ellos usan las máscaras especiales para ataques químicos para aislarse del olor que desprenden los cadáveres.
«A partir de mañana esperamos tener máscaras adecuadas, guantes y trajes especiales para este tipo de labor», anuncia Alí Ismail sin demasiado convencimiento. *
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