El procónsul yanki Jay Garner ya gobierna Irak

Se terminó el palabrerío acerca de un gobierno provisional en Irak integrado por iraquíes de dentro y fuera del país. El procónsul yanki, general Jay Garner, ya está instalado en Bagdad con plenos poderes y una legión de 400 hombres a sus órdenes, junto al general Tom Franks, jefe del comando de las tropas USA. Al mismo tiempo, se anuncia que Estados Unidos iniciará de inmediato la construcción de cuatro nuevas bases militares en Irak. El país entero se transforma en su protectorado de los EEUU, que pasará a disponer de la totalidad de sus riquezas. A un mes del 20 de marzo, este es el resultado de la guerra «liberadora» de Bush.

Cuatro bases militares yankis en Irak

El general Garner estaba en Kuwait (otro país ocupado por las tropas de EEUU y desde el cual se dirigió buena parte de la guerra contra Irak) esperando que aclarara. Su llegada fue precedida por el anuncio de que EEUU inicia de inmediato la construcción de cuatro nuevas bases militares en territorio iraquí. Estas se suman a las bases que ya posee en la región (además en Arabia Saudita y en Qatar) y a otras que usufructúa (como la de la isla Diego García en el Océano Indico) para pasar a dominar toda la región con un férreo dispositivo militar. Este ya se utilizó para la ocupación militar de Afganistán, y con el mismo se está amenazando a la vez a otros países, en primer lugar a Siria.

Estas bases integran el dispositivo mediante el cual EEUU controlará en su totalidad al país. Hasta que se le antoje. Garner se negó a fijar fecha alguna a su mandato. Dijo que «entregaremos porciones (sic) del gobierno a los iraquíes, no en cualquier momento, sino cuando estén listos». O sea: para las calandrias griegas, como diría el paisano, le darán alguna migaja. Pero los dueños son ellos. Y de todas las riquezas del país, como si fuera una colonia. A eso viene el batallón de 400 funcionarios yankis, transplantados a Bagdad y que pasan a revistar a las órdenes de Garner. Entre ellos hay más generales, especialistas en comercio y finanzas, algunos diplomáticos y abogados. Puede que se haya extravasado algún iraquí residente en EEUU, conservado para estos menesteres y siempre a sueldo del amo.

Algunos cables dicen en lenguaje eufemístico que «en EEUU, la elección de un hombre involucrado con el complejo militar industrial para administrar Irak después de la guerra planteó interrogantes sobre posible conflicto de intereses».

Los grandes negociados de la guerra

La expresión «complejo militar industrial» fue acuñada por el general Eisenhower, que sabía de qué se trataba. En el caso actual, se está aludiendo a los gigantescos negociados que ha significado la guerra de Irak para la petrolera Halliburton, enjuiciada por fraudes contables al igual que Enron y dirigida hasta hace poco por el vicepresidente Dick Cheney, y su subsidiaria Kellog, Brown & Root, lo que suscitó la airada protesta por el reparto del botín del Comité de Compañías Constructores británicas, en representación de 300 empresas (véase nuestra nota del día 13, «Un general norteamericano gobernará Irak»). También está en el pastel la gran empresa constructora Bechtel vinculada al ex secretario de Estado Shultz. Pero el propio Garner pertenece a la especie de los generales-negociantes, está metido hasta el pescuezo en esas trapisondas y se las ha tenido que ver con los tribunales por esta razón.

Veterano de la guerra de Vietnam, vinculado al proyecto reaganiano de guerra de las galaxias y participante en la primera guerra del Golfo, Garner cambió las armas por los negocios, utilizó sus vínculos con el Pentágono para hacerse nombrar director general de SY Technology, la empresa de alta tecnología militar que fabrica (junto con L-3 Comunications) sistemas de dirección y comando de los misiles estadounidenses. Los mismos redujeron a polvo zonas enteras de Bagdad. La sangre derramada, la muerte y destrucción, se transforman en millones de dólares para la empresa del general Garner, procónsul de Irak.

Y, por añadidura, íntimamente conectado al lobby de los halcones de Israel.

Garner y la nueva escalada de los halcones israelíes

Garner actúa en estrecha alianza con el Instituto Judío para Asuntos de Seguridad Nacional, lo que ya se expresó en la primera guerra del Golfo. Junto con otros oficiales firmó una declaración emanada de dicho instituto, que declaraba su beneplácito por la actuación de las tropas israelíes frente a los palestinos. Esto cobra candente actualidad frente a la nueva escalada sangrienta que está perpetrando Israel, tanto en Cisjordania como en Gaza. En la martirizada zona de Rafah, al sur de la franja de Gaza (donde un bulldozer israelí aplastó a la pacifista norteamericana Rachel Corry), mataron seis palestinos y dinamitaron casas en el mayor ataque desde el inicio de la guerra en Irak, con decenas de tanques y helicópteros. También mataron palestinos en Cisjordania. Los ataques del ejército israelí se multiplicaron en el clima de la guerra de Irak, en el último mes.

El nuevo orden norteamericano

Lo que se va dibujando en la región es el nuevo orden norteamericano. Ocupación de territorios, masacres por doquier. De las armas de exterminio en masa que motivaron la invasión a Irak, no hay la menor señal por ninguna parte. Ya ni se habla de ellas. Las que sí hablan son las armas de exterminio en masa de Estados Unidos e Israel. La proclamada ayuda humanitaria no aparece por ninguna parte. No hay agua ni electricidad en las ciudades, los hospitales carecen de medicinas y de lo más elemental, hay graves riesgos de epidemia por el agua contaminada.

Nada se hizo para evitar los saqueos. Hay serios indicios que los propios yankis se llevaron una parte de los tesoros del Museo Arqueológico. Lo que sí es seguro es que se dedicaron a cuidar todos y cada uno de los pozos petrolíferos con cientos de tanques y miles de soldados. *

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