Escrito por: BEATRIZ LECUMBERRI - BAGDAD, AFP

“Ha habido ciegos que vieron, enfermos que sanaron gracias a la mediación del bien amado (imán) Hussein. Yo lo he visto, le juro que es verdad”, afirma la anciana Fátima, que vende té en el interior de este patio abarrotado de gente.
Terminado de construir por el sultán Suleimán el MagnÃfico, de la dinastÃa otomana, a finales del siglo XVI, este templo es venerado con gran devoción por los chiÃtas de Bagdad pero sus puertas están abiertas a miles de sunitas.
Sus dos cúpulas de oro, situadas sobre la tumba del imán y flanqueadas por cuatro minaretes, fueron reconstruidas en diversas ocasiones por Saddam Hussein.
“Era para robar las láminas de oro y ponerlas en sus palacios”, aseguran los fieles que no ocultan su alegrÃa ante el final del régimen del ex lÃder.
“ChiÃtas y sunitas, todos odiábamos a Saddam. He perdido la cuenta de las veces que pedà en este santuario que finalizara la dictadura. Hoy en dÃa, ese es el gran milagro del imán Musa al Kazim”, explica Ahmad, tras la oración de mediodÃa.
Ayer lunes, cientos de hombres y mujeres besaron en señal de respeto el fastuoso pórtico de madera y oro que da entrada a la mezquita y rezaron con motivo del aniversario de la muerte de Hussein, tercer imán según la tradición chiÃta y nieto de Mahoma, fallecido en 680 en la batalla de Kerbala (100 km al sur de Bagdad), donde está enterrado.
Mujeres en llanto cubiertas de pies a cabeza con su túnica negra, hombres portando sables en la cintura y ondeando banderas negras y verdes, señal que identifica a los chiÃtas, entraron en procesión al santuario en recuerdo de Hussein.
“En tiempos de Saddam, todo estaba prohibido. Este acto religioso nunca habrÃa podido celebrarse, pero ni siquiera las plegarias se realizaban correctamente. Muchos fieles fueron detenidos cuando rezaban a mediodÃa en esta mezquita”, explica Jaled, uno de los hombres que encabezan la procesión.
Los hombres se golpean el pecho al ritmo del lamento cantado del director de la oración. “Nada es lo mismo sin ti, Hussein”, “No te olvidaremos, oh Hussein”, entonan. Presiden la ceremonia dos grandes fotografÃas, una del mártir y otra de su cabeza, rodeada de espadas ensangrentadas. El imán Hussein murió decapitado y sus asesinos depositarán su cabeza a los pies del califa Yazid, su adversario.
Una gran peregrinación de chiÃtas, hasta este año controlada por el régimen de Saddam, se celebrará libremente el martes y miércoles en Kerbala, en memoria de este gran imán. Los que no pudieron viajar hasta aquella ciudad del sur recuerdan a su maestro en Bagdad. *
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