Brasilia cumple 43 años
Brasilia, nacida como la ‘capital del futuro’, cumple este lunes 43 años en medio de una nutrida agenda de festejos que pretende divertir a los pocos brasilienses que no se han ido de la ciudad con motivo de la Semana Santa.
Conciertos de música rock al aire libre, cine local, torneos deportivos y maratones musicales, exposiciones de arte y un gran concierto de la Orquesta Sinfónica de Brasilia y la cantante Leila Pinheiro en un palco en el Eje Monumental –que acoge a ministerios, Congreso y palacio presidencial– son algunas de las ofertas culturales para festejar esta fecha.
Surgida en medio de un páramo castigado por el sol en épocas de seca y por copiosas lluvias en el verano por decisión del entonces presidente, el carismático y visionario Juscelino Kubitscheck, la capital brasileña ha llegado a esta respetable edad sin conseguir la identificación de la nación con el centro del poder. La integración de sus habitantes en su mayoría funcionarios, aventureros en busca de mejores condiciones de vida y políticos que suelen pasar sólo parte de la semana en Brasilia, es lenta, aunque cada vez más en los documentos de identidad de muchos jóvenes la capital aparece como su lugar de nacimiento.
Brasilia no ha logrado desbancar el poder y la atracción de la industriosa Sao Paulo. La práctica totalidad de las empresas extranjeras que llegan al país instalan sus oficinas en la metrópoli paulista, dando las espaldas al poder político nacional. Tampoco ha llegado a hacer sombra a Río, que a pesar de la violencia sigue siendo la referencia turística y lúdica del país.
Para los defensores, Brasilia es un remanso de paz en el violento Brasil, para sus detractores, es demasiado tranquila y sin ningún atractivo cultural. A diferencia de otras ciudades, tampoco tiene un centro o calles por las que se pueda pasear en busca de alguna tienda o de algún café de moda.
Lucio Costa, el urbanista y conceptor de la ‘capital del futuro’ -ya fallecido- y el arquitecto, el nonagenario Oscar Niemeyer hicieron una ciudad con una división del espacio tal que hace prácticamente imprescindible el uso del automóvil hasta para ir a comprar el pan del día. En Brasilia hay que tener una dirección, si no la búsqueda azarosa es tiempo perdido. Y en contra de lo que muchos creen, se puede encontrar un local para el gusto de los paladares más exigentes y todo tipo de bolsillos, cines con los últimos lanzamientos, algún que otro teatro, alguna que otra buena exposición y ‘botecos’ con la mejor música del país.
El semanario Veja publica este domingo un exhaustivo suplemento con los 171 mejores restaurantes, los 82 mejores bares y los 86 mejores cafés y pastelerías para deleitar el paladar. *
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