Los valiosos tesoros de la cultura universal tampoco se salvaron de los saqueos

Museo de Bagdad recupera piezas robadas gracias a los líderes religiosos

Los responsables de este museo, completamente saqueado por bandas de ladrones expertos, están reunidos en el interior del centro intentando hacer un balance de las pérdidas y un registro de las piezas recuperadas o salvadas antes de los saqueos.

Los imanes de las mezquitas, conscientes del valor histórico de las antigüedades robadas, han instado en los últimos días a sus fieles a que las devolvieran. Algunas de las piezas se han recuperado así, otras en mercados ambulantes en la carretera o en casas particulares gracias a la colaboración de los vecinos, que no han dudado en delatarlos.

«Pero la mayoría de las piezas está perdida para siempre. Dentro de algunos meses llegarán rumores de que están en manos de coleccionistas privados en Ginebra, Nueva York o París», lamentó Georges en una entrevista con la AFP este domingo.

Según él, ya se han recibido noticias de que 400 piezas están siendo vendidas en Francia y otras 42 fueron detectadas en la frontera con Jordania.

Georges insiste en que las personas que robaron las antigüedades estaban bien informadas y preparadas.

«La prueba es que no tocaron las copias hechas en Egipto del Código de Hamurabí y el obelisco negro de Nemrut (reina de la antigua Mesopotamia). Sabían que las auténticas están en París y en el British Museum de Londres», explicó.

Además, en el interior del museo se encontraron instrumentos utilizados para cortar cristales de forma que las piezas no fueran dañadas al romper las vitrinas. «No son instrumentos de uso común. Son mafias de expertos que trabajaron bien organizadas», asegura.

El número de piezas robadas sigue siendo un verdadero misterio, según el responsable, que explicó que la falta de electricidad en el lugar está dificultando la evaluación exacta de los daños.

«Entre las pérdidas más lamentables están el llamado «Vaso secreto de Warka», procedente de Uruk (sur), de la época sumeria, aproximadamente del año 3000 antes de Cristo (A.C.) y una estatua de bronce del año 2300 A.C, de la época akkadiana», explicó.

El responsable explicó que algunas piezas de menor tamaño habían sido retiradas antes de que entraran los ladrones por los propios responsables del museo y no por los estadounidenses, como decían los rumores.

«No sé qué mafia está detrás de estos robos pero espero que gracias a las comunicaciones y a la cooperación con autoridades culturales internacionales podamos encontrar algunas piezas más en breve», confió Georges.

Este domingo, la entrada al museo estaba terminantemente prohibida para la prensa.

Dos tanques, llegados desgraciadamente cuando ya no quedaba prácticamente nada que robar, custodian la entrada, justo al lado de las posiciones abandonadas por los combatientes iraquíes, que habían instalado un puesto de defensa en el jardín del museo.

Hace nueve días, la AFP entró en el museo al mismo tiempo que los ladrones, que forzaron la entrada por la parte administrativa del centro hasta llegar a la sala de exposiciones.

Aquel día, cerámica y estatuas de la época asiria, una puerta de madera del palacio del rey Sargon II en Jol Sabat del año 720 A.C. y otros objetos de cientos de años de antigüedad correspondientes a la antigua Mesopotamia eran hurtados o simplemente rotos en mil pedazos por decenas de ladrones que no se molestaban en esconderse de los ojos de la prensa.

Algunos objetos de gran tamaño fueron protegidos de los bombardeos con esponjas o sacos de arena por los trabajadores del lugar.

De los archivos del museo tampoco quedó nada: fotografías antiguas, diapositivas, documentos y libros se esparcían por las salas carbonizados o mezclados con la arena y cristales rotos.

Tras hacerse público el desastre, museos y organizaciones culturales de todo el mundo criticaron la actitud de Estados Unidos que no supo defender una de las prioridades en la ciudad y casualmente convirtió en una fortaleza inexpugnable el ministerio de Petróleo de Bagdad.

Además, el presidente del comité consultivo presidencial estadounidense para asuntos culturales, Martin Sullivan, dimitió de su cargo para protestar contra este saqueo. *

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