Retratistas de Saddam pierden su trabajo pero juran que jamás pintarán a Bush
Haider Dehloz perdió con la guerra su mayor fuente de ingresos: Saddam Hussein, del que pintó más de 50 grandes retratos en los últimos cinco años, muchos de ellos destrozados y quemados en estos días en las calles de Bagdad.
Como él, se quedaron sin trabajo otras decenas de pintores que dedicaron parte de su vida a inmortalizar a Saddam Hussein, quien deseaba que su imagen presidiera todos los rincones de cada ciudad del país.
«He visto muchas de mis obras arder en la ciudad. Me daba pena porque mi trabajo se convertía en cenizas, no por lo que representaban», aseguraba este domingo.
En su taller, Dehloz tiene todavía dos grandes retratos del ex dirigente, encargados hace algunas semanas y pagados de antemano por oficiales del ejército para adornar una galería de arte. Son las dos últimas imágenes que realizará del mandatario, pero nadie vendrá a recogerlas.
«Lo hice porque tenía que comer. Lógicamente no era lo que más me gustaba pintar. Pero de todas maneras, Saddam era el presidente de todos los iraquíes y no me hice más preguntas», asegura, explicando que por cada retrato recibió únicamente unos 300.000 dinares (100 dólares), una especie de contribución simbólica del régimen.
La mayoría de los estudios y talleres de los retratistas de Saddam Hussein en Bagdad están cerrados o fueron destrozados. Artistas como Salam Abed, Mohammed al Mosawi o Karim Seifou, bien conocidos por los ciudadanos por sus obras del ex líder iraquí, han desaparecido, al igual que los altos dirigentes del régimen.
Otros más modestos se han arriesgado a abrir sus puertas. Es el caso de Yawad el Yoburi, de 67 años, que abrió su pequeño taller en la céntrica calle Rashid de Bagdad el sábado, después de un cierre de dos meses.
Durante su vida, pintó 10 grandes retratos de Saddam y perdió la cuenta de los de menor tamaño que realizó por encargo.
«Los hice con Saddam vestido de civil, uniforme militar o ropas árabes. Todos los retratos eran para oficinas, palacios y edificios oficiales. La mayoría los pinté entre 2000 y 2001″, asegura, presumiendo de ser el primer artista de Bagdad que reabre las puertas de su taller después de la guerra. *
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