Consecuencias del conflicto bélico

Hospitales de Bagdad, saturados de heridos

La última cosa que vio este mecánico de 27 años fue una bomba de fragmentación norteamericana, color amarillo brillante, que cayó cerca de su taller del barrio de Al Chaab, al sur de la capital iraquí. Mohamed la recogió.

Su mano derecha y varios dedos de sus pies debieron ser amputados. Su mano izquierda tiene una espesa venda e hilos metálicos médicos emergen de sus dedos.

Mohamed tiene los dientes rotos y heridas en su rostro, su cuello y su pecho, que muestran las partes del cuerpo en el que fue alcanzado.

Ahora que los bombardeos norteamericanos terminaron, los hospitales de Bagdad ven llegar una segunda ola de heridos, víctimas de bombas que no explotaron y de la infección de heridas infligidas por esquirlas de obuses. Muchos de estos heridos deben sufrir amputaciones.

Las bombas más peligrosas son las de fragmentación, según las organizaciones humanitarias presentes en Bagdad.

Numerosas asociaciones y ONG denunciaron la utilización de esas bombas en la guerra de Irak.

Estas bombas se abren sobre el suelo y dispersan en un amplio sector minimuniciones que explotan, en principio, en contacto con el objetivo. Pero los expertos consideran que 10% de esas bombas no explotan en el momento y permanecen peligrosamente en el lugar en el que caen durante meses o años. Su amenaza es similar al de las minas.

Nadie sabe cuántas bombas de ese tipo fueron lanzadas en Irak, pero parece que fueron muy utilizadas según las ONG, que estiman que hasta el 20% de ellas podría no haber explotado. Estas bombas atraen a menudo a los niños por su color amarillo brillante y su forma de juguete.

Cuatro soldados norteamericanos y un niño iraquí resultaron heridos de este modo el sábado en Bagdad, luego que la criatura les entregara una de esas bombas.

La mayoría de las víctimas de esas bombas parecen venir del sur de Irak, donde unidades de la Guardia Republicana iraquí, las tropas de élite de Saddam Hussein, permanecieron durante mucho tiempo, indicó Jaled Ahmed, uno de los médicos del hospital.

Pero los hospitales también están repletos de gente que sufre infecciones y casos de gangrena, que a menudo requieren la amputación. El hospital Saddam trata actualmente unos 50 casos por día.

«La gente va a los hospitales tras haber intentado curar las heridas en su casa, ya que los hospitales de barrio continúan cerrados. Pero a ese punto, es demasiado tarde porque la infección ya se extendió al hueso», explica el doctor Ahmed.

La crisis es aún más aguda porque la mayoría de los hospitales fue dañada durante la guerra o devastada por los saqueos que se produjeron tras la toma de Bagdad. *

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