Los nigerianos se movilizan en unos comicios presidenciales históricos

Los nigerianos acudían ayer sábado a los colegios electorales para elegir presidente entre fuertes medidas de seguridad, mientras la oposición política amenazó con reaccionar violentamente en el caso de que se produzca un fraude durante estos comicios, de importancia capital para la supervivencia de la joven democracia nigeriana.

A media jornada numerosas urnas estaban ya casi llenas.

«El electorado se muestra más determinado que nunca», explicó Titilayo Ajanaku, allegado al presidente Olusegun Obasanjo.

Estas elecciones, las primeras desde el fin del régimen militar, en 1999, constituyen una cita crucial para consolidar la democracia en Nigeria que jamás ha conseguido culminar con éxito la transición de un régimen civil a otro.

Unos 61 millones de nigerianos estaban convocados a las urnas para elegir presidente, pero también a los gobernadores de los 36 Estados que componen la federación nigeriana, el país más poblado de Africa.

Estas elecciones representan el segundo capítulo de una serie de comicios, que se inició el 12 de abril con la celebración de elecciones legislativas y senatoriales.

Veinte candidatos compiten en estos comicios presidenciales, si bien el presidente saliente, Obasanjo, parte como favorito y el antiguo general Muhammadu Buhari se perfila como su rival más destacado.

Los colegios electorales abrieron este sábado con puntualidad en el norte y el oeste del país, contrariamente a la semana pasada, cuando las lluvias torrenciales retrasaron la llegada del material electoral y como consiguiente la apertura de las urnas.

La comisión electoral (INEC) ha adoptado esta vez algunas disposiciones para remediar, al menos parcialmente, la caótica organización de las elecciones parlamentarias.

Los colegios abrieron como estaba previsto a las 08H00 (07H00 GMT) en el norte y el sudoeste. Los responsables instalaron paneles de aislamiento, a veces improvisados con placas de mimbre, para garantizar la confidencialidad del voto, sobre todo en Lagos, la capital económica. Además se montaron tiendas para proteger a los electores en caso de lluvia.

Estas elecciones llegaron precedidas de un ambiente tenso. El candidato Buhari denunció un «fraude masivo» durante las elecciones parlamentarias y amenazó con promover una «acción popular» en caso de que se produzcan irregularidades esta vez.

El presidente Obasanjo, que votó por la mañana en su ciudad natal de Abeokuta, en el sudoeste del país, declaró que «los nigerianos deberían aprender a ser magnánimos en la victoria y corteses en la derrota».

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