Demócratas acusan a Bush de "hipotecar futuro"
En el habitual mensaje radial sabatino de los demócratas, difundido en inglés y en español, el diputado Elijah Cummings, del estado de Maryland, explicó a sus oyentes que el proceso de elaboración de un presupuesto para un país no es, debajo del entramado político, muy distinto del que enfrentan todo el tiempo «millones de estadounidenses en sus hogares».
«Se puede aprender mucho acerca de una familia al mirar su presupuesto, y lo mismo pasa con el Congreso», dijo Cummings, según el cual «la semana pasada el Congreso aprobó un presupuesto que no refleja sus prioridades ni las de sus vecinos a lo largo del país».
El diputado afroestadounidense aseguró que, «según el presidente Bush, rebajar los impuestos del uno por ciento de los estadounidenses más ricos es la cosa más importante que podemos hacer en estos momentos de problemas económicos».
Con Bush ostentando índices de popularidad superiores al 70 por ciento después de la conquista de Bagdad, los demócratas saben que deben apuntar hacia la economía si quieren que el actual mandatario repita la historia de su padre, George Bush, quien perdió en 1992 –con cerca del 90 por ciento de aprobación tras la primera guerra del Golfo– la reelección ante el entonces desconocido Bill Clinton, precisamente a causa de los problemas del país en ese terreno.
La economía estadounidense no está logrando reactivarse ni termina de recuperarse de la recesión ni de los ataques terroristas del 11 de setiembre de 2001.
Para peor, denuncian los demócratas, el presupuesto impulsado por Bush, que prevía un recorte fiscal por unos 550.000 millones de dólares en los próximos diez años, «nos dice que rebajar los impuestos para el uno por ciento de norteamericanos más ricos es más importante que educar a nuestros hijos o que proteger nuestras fronteras y nuestras calles», dijo Cummings.
Adelantando el tono del ataque de ayer, el Comité central del Partido Demócrata ya había dicho que Bush estaba «desesperado» por aprobar el presupuesto que incluye los recortes impositivos.
«Al contrario –agregó Cummings– nosotros los demócratas ofrecemos un presupuesto que refleja las prioridades más importantes, como poner a las familias de este país a trabajar de nuevo, pero la mayoría republicana del Congreso y el presidente Bush lo rechazaron», protestó.
«Este año muchas familias norteamericanas tienen dificultades con sus presupuestos –dijo el legislador apuntando hacia una zona sensible del humor de los estadounidenses–, y la economía no se ha recuperado de los 2,6 millones de trabajos que perdió desde el inicio de la presidencia de Bush».
Según afirmaron los demócratas a través de Cummings, «el Congreso aprobó un presupuesto con el cual se gasta lo que tenemos, poniendo al país aun más en deuda e hipotecando nuestro futuro».
La oposición estadounidense explicó oportunamente que, con el plan de Bush, aquellos que ganan un millón de dólares anuales recibirían un recorte de impuestos de 27.000, mientras que las familias de clase media que ganan unos 40.000 deberán contentarse con un recorte de apenas 30 dólares.
Ahora que terminó la fase más compleja de la invasión de Irak, y después de las minivacaciones del fin de semana pascual, el presidente Bush –según adelantaron fuentes de la Casa Blanca– se dispone a invertir uno de los días de la semana próxima en una gira para hablar no sólo del éxito militar en el Golfo sino también de la economía, tema que se perfila central para las elecciones presidenciales de 2004. *
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