Bagdad intenta recuperar la normalidad pese al caos
Este sabado a mediodia, diez días después de que los tanques estadounidenses entraran en la ciudad, el tráfico en la ciudad era tan caótico como antes de la ofensiva, según los conductores.
«Igual que antes, pero sin semáforos», recordaba Salah, uno de los ciudadanos atrapado en un embotellamiento en la céntrica calle Al-Rasheed.
Bocinas, atascos y desorden se apoderaron de las calles mientras un puñado de guardias municipales, en uniforme y en civil, intentaban poner un poco de lógica a ese caos de vehículos circulando en cualquier dirección.
En el centro de la ciudad, tiendas de comestibles, floristerías, comercios de juguetes y de utensilios para el hogar comenzaron a abrir sus puertas. Cada día hay más restaurantes que sirven comidas, un número mayor de vendedores ambulantes en las calles y más hoteles abiertos.
«He abierto hoy (sábado) porque ayer en durante la oración en la mezquita el imán aseguró que tenemos que intentar recuperar nuestra vida normal», afirma Kamal, propietario de una tienda de alimentos en el barrio de Rafih.
Sin embargo, galerías de arte, comercios de electrodomésticos y productos de lujo, tiendas de ropa y otros no se arriesgaron todavía a abrir sus puertas por miedo a los saqueos que dejaron Bagdad en un estado caótico.
Por primera vez desde que comenzó la ofensiva, las mezquitas de la capital, chiítas y sunitas, pudieron recibir normalmente a sus fieles para la plegaria del viernes, día sagrado para el Islam. Además, los cristianos de la ciudad celebraron la Semana Santa en las iglesias, que abrieron sus puertas desde el Jueves Santo y harán repicar las campanas el domingo.
Por la noche, las calles de la ciudad, normalmente animadas e iluminadas, se quedan desiertas. Un toque de queda no decretado oficialmente, pero respetado por la mayoría de ciudadanos, hace que los únicos pobladores de las calles sean soldados, bandidos y gente sin hogar. Disparos aislados se escuchan hasta el amanecer.
La distribución de agua, que se vio afectada en varios barrios de Bagdad debido a los bombardeos estadounidenses, está siendo establecida de nuevo gracias a la ayuda del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que priorizó a los barrios más necesitados de la capital, como la gran favela chiíta Al-Sadr City, antes llamada Saddam City.
«Nos sigue faltando la electricidad, que es esencial para el funcionamiento de los hospitales», recordó Mowafk Gorea, director del hospital Saddam en este barrio miserable, llamado Chewader desde hace una semana.
El médico recordó que según la convención de Ginebra, corresponde a las fuerzas de ocupación garantizar el buen funcionamiento de las infraestructuras de las zonas que pasan a estar bajo su control, «algo que en Bagdad no se ha cumplido».
Desde hace varios días, los militares estadounidenses patrullan las calles, en blindados o a pie para evitar más saqueos. Sin embargo, la mayoría de los edificios oficiales ya fueron desvalijados completamente y posteriormente quemados. *
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