Una empresa vinculada a republicanos que habría armado a Saddam Hussein

Polémica por un contrato para reconstrucción de Irak

A Bechtel, una empresa de ingeniería con sede en San Francisco, le fue adjudicado un contrato de 34,6 millones de dólares para la reconstrucción de infraestructura energética, hídrica y alcantarillado, destruida por los ataques angloestadounidenses.

Está previsto que esa primera etapa sea seguida por otros contratos por 680 millones de dólares en los próximos 18 meses, para la recuperación de aeropuertos, calles, hospitales y escuelas, entre otras instalaciones. Uno de los primeros puntos de trabajo es el puerto de Umm Qasar, según los planes que trascendieron hasta ahora.

La asignación fue criticada por la oposición demócrata y grupos de control de la ética pública, ante el sigilo del proceso adjudicatorio y la elección en sí, que parece hacer de la prometida reconstrucción un negocio familiar.

Bechtel tiene una larga historia de relaciones con Irak, en la cual se destaca incluso una reunión entre Saddam Hussein y el actual secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.

Por otra parte, en el directorio de Bechtel está George Shultz, quien fue secretario de Estado del presidente Ronald Reagan (1980-88).

Además, en un momento también integró el directorio de la cuestionada empresa Caspar Weinberger, quien fue secretario de Defensa en el gobierno de Reagan.

E incluso, este año, el presidente George W. Bush designó al gerente general del grupo, Riley Bechtel, jefe del Consejo para las Exportaciones, organismo consultivo de la Casa Blanca.

A los ojos de muchos, la elección de Bechtel se emparenta con la de Halliburton, una empresa texana en cuyo directorio estuvo el actual vicepresidente norteamericano, Dick Cheney, antes de llegar al gobierno con Bush.

La semana pasada, Halliburton había obtenido 7.000 millones de dólares en contratos para recuperar los pozos de petróleo iraquíes incendiados, pero la decisión de Usaid, también acompañada de un coro de críticas, fue revertida.

La prensa y la televisión norteamericana también destacan que grandes empresas de otros países, con Gran Bretaña en primer lugar, protestan contra el sigilo para la adjudicación de los contratos millonarios referidos a Irak.

Hasta el premier, Tony Blair, en la reciente cumbre con Bush en Irlanda del Norte, alentó que el negocio de las tareas de reconstrucción sea abierto a la comunidad internacional.

Empero, Washington insiste en adjudicarse la parte del león e incluso más porque, según fuentes oficiales, «es importante que los iraquíes observen que el interés norteamericano es sincero», y que Estados Unidos, tras la «liberación», como el gobierno llama a la ocupación, se hace cargo de la reconstrucción, cuyo costo se estima entre 25.000 y 100.000 millones de dólares.

Bechtel tiene una facturación de 11.600 millones de dólares y ya recuperó pozos de petróleo iraquíes luego de la primera Guerra del Golfo (1991), conducida por George Bush padre. La multinacional tiene 47.000 empleados, miles de los cuales en Medio Oriente y el Golfo, donde cuenta con cinco oficinas.

Los primeros trabajos de Bachtel en la región datan de 1950, cuando la empresa fue contratada por Iraq Petroleum Company para construir un oleoducto desde Kirkuk, en el noreste de Irak, a Baniyas, en Siria.

Asimismo, en 1983, mientras comenzaba los trabajos para una central hidroeléctrica en Bekme, cerca de la frontera con Turquía, Bechtel fue contratada por el entonces nuevo gobierno iraquí, ya en manos de Saddam, para proyectar un oleoducto que llegara al puerto jordano de Aqaba.

El proyecto nunca se concretó, pero en la fase de negociación Rumsfeld, entonces enviado para Medio Oriente del entonces presidente Reagan, tuvo una reunión con Saddam.

La empresa desmintió haber participado de estos negocios, pero según lo publicado por el diario Tageszeitung de Berlín, sobre la base de la copia de un documento sobre armamentos entregado por Bagdad a los inspectores de la ONU, en los años 80 Bechtel además ayudó a Irak a comprar armas convencionales.

Esas compras se concretaron en el marco de la asistencia garantizada por Washington a Irak, entonces en guerra con Irán, el gran adversario de Estados Unidos en el Golfo luego de la revolución jomeinista. *

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