Duhalde recibe apoyos y críticas por su postura frente a Cuba
La decisión de Eduardo Duhalde de no votar contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra generó un realineamiento que aunque circunstancial, porque todo ocurre en vísperas electorales, no deja de ser interesante.
En general, particularmente los sectores de derecha atribuyen a la decisión de Duhalde connotaciones electorales, es decir, que con la orden a la delegación argentina en Ginebra, promovería un desplazamientos de votos indecisos progresistas hacia el candidato de sus preferencias, Néstor Kirchner.
El gobernador de San Cruz, en un principio pareció ocuparse escasamente del tema, pero el sábado pasado, en un reportaje periodístico, se pronunció por la abstención. Que hay vasos comunicantes entre los dos políticos parece obvio, y hay testigos que afirman haber escuchado del pretendiente por el oficialismo, horas antes de conocerse la decisión que «se viene la abstención con una postura crítica». Que es lo que ocurrió.
El comentarista de Clarín, Oscar Cardoso, es quien pone el acento, igual que Página/12, en que la posición que adoptó Duhalde, quien así abandona las relaciones carnales con EEUU de Carlos Menem y Fernando de la Rúa, se basa en afianzar la alianza estratégica con Brasil, especialmente con Lula.
No parece casual que un asesor de fuste en política externa de Lula como Marco Aurelio García, haya estado aquí estos días, aunque con la pantalla de participación en un seminario.
Como se quiera, Duhalde reconoció que habló al menos en dos ocasiones con Lula, donde superaron un momento de duda del presidente argentino cuando se supo de juicios y fusilamientos en Cuba.
Por lo pronto el embajador de los EEUU, James Walsh, expresó su «decepción» con la postura argentina, aunque Duhalde sostuvo que oportunamente le informó de su decisión. «¿Piensa en represalias?», le han preguntado a altos funcionarios del oficialismo. Sostienen que no las creen, pero la prensa conservadora escribe lo contrario: «Se castiga a países, no a gobiernos», recordando de este modo que una medida tan trascendente ha sido adoptada por el presidente que pocas semanas dejará la Casa Rosada.
Los críticos de Duhalde en este caso, se ocupan poco de su argumentación, el doble rasero norteamericano, o pasan de largo que Washington con sus bombardeos sobre ciudades abiertas, es un brutal violador de los derechos humanos.
Tampoco se refieren al bloqueo ya histórico ni las acciones desestabilizadoras.
El embajador de Cuba manifestó su complacencia y pudo observar que dos de los tres candidatos peronistas, no Carlos Menem, por supuesto, y la mayoría casi absoluta del resto, excepto el centro-derechista Ricardo López Murphy, que desnudó así sus coincidencias con el líder riojano, han apoyado la decisión de no castigar a Cuba.
Pero esto no quiere decir que no existan críticos del curso de los acontecimientos internos en la Isla, especialmente por la aplicación de la pena de muerte en hechos violentos pero sin víctimas o en el hostigamiento a quienes quieren abrir espacios no convencionales para la prensa. Incluso dentro de los sectores que respaldan a pretendientes que apoyan al Presidente, se oyeron voces críticas.
Es un misterio el paradero del canciller Carlos Ruckauf, quien no estuvo en la reunión del Gabinete Nacional donde Duhalde anticipó el martes su postura ni habló después del anuncio, que el Presidente efectuó en soledad. Ya se sabe que el ministro, así como el embajador argentino en Washington, Eduardo Amadeo, querían apoyar las sanciones.
¿Y otros ministros? Parece que al de economía, Roberto Lavagna, no le cayó bien la decisión, sobre todo por su oportunidad: él debe negociar con el FMI y otros organismos financieros, muchas cosas antes de irse el 25 de mayo.
Pero tiene un compromiso con Kirchner, de acompañarlo como su mentor económico y alrededor de él sostienen que lo ocurrido puede afectar su entusiasmo con el sureño.
Si de elecciones se habla, y faltan una docena de jornadas para su consumación, el voto contra las sanciones ¿favorece o no a Kirchner? «Es difícil de medirlo», sostienen cerca de él. Es probable que capas progres desplacen su voto para ese costado, así como conservadores antimenemistas que respaldan al sureño lo piensen otra vez.
Algo es cierto: hay un fuerte sentimiento antinorteamericano por lo de Irak. Menem en un mitin del martes calificó de «genocida» a Castro pero alertó que «es mi amigo».
Ayer aparecieron carteles con el lema «Menem al gobierno, Bush al poder». Lo dice todo. *
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad