Egipto cada vez más inquieto con el comportamiento de su aliado

La ofensiva militar y política de Estados Unidos, que controla Irak y amenaza a Siria tras haber afirmado abiertamente que hay que «remodelar» la región, inquieta cada vez más a Egipto, pese a ser uno de los principales aliados de Washington en Medio Oriente.

Las autoridades egipcias expresaron en tres ocasiones, el lunes pasado, su preocupación por las amenazas de sanciones contra Siria, país al que Washington acusa de poseer armas químicas y de ayudar en su fuga a los funcionarios de Saddam Hussein.

«Apuntar a un país árabe tras otro perjudicará la imagen de los estadounidenses» y dará a los árabes «la falsa impresión de que todos los países están en la mira y que Irak no fue sino el primer paso», aseguró Ussama al-Baz, consejero del presidente egipcio Hosni Mubarak.

«Es necesario que lo sucedido (la intervención británico-norteamericana en Irak) no se repita», advirtió por su parte Ahmed Maher, ministro de Relaciones Exteriores de Egipto, quien ayer martes se unió a su homólogo de Jordania, Marwan Moasher, para pedir el retiro de las tropas extranjeras en Irak y la formación de un «gobierno iraquí representativo».

En cuanto a Mubarak, fuentes egipcias sostienen que solicitó por teléfono al presidente George W. Bush que intente las «gestiones diplomáticas» y que «evite las declaraciones de prensa» que suelen suscitar reacciones.

Egipto es un aliado estratégico de Estados Unidos, país que le aporta cada año dos mil millones de dólares de ayuda civil y militar. *

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