Donde hace 66 años nació Saddam Hussein

Desolación en pueblo natal del "rais"

Owja continúa siendo un símbolo de la historia del régimen iraquí que cayó tras la invasión anglo-estadounidense.

Son apenas 150 casas y cada uno de sus mil habitantes pertenece a una misma tribu –El Bunasser– del «rais».

Con el inicio de la guerra, comenzó la fuga: las últimas familias se marcharon hace dos días, cuando los marines estadounidenses tomaron Tikrit.

En Owja permanecieron tres personas que hacen de custodios del pueblo fantasma. «Defendemos nuestras casas de los saqueadores», dice Abdumashid, de 65 años, parado en el medio de la calle con un fusil Kalashnikov en la espalda. Detrás de él hay algunas palmeras.

La casa donde nació Saddam no existe más: la hizo demoler él, con el resto del antiguo poblado que surgía en las costas del Tigris, para levantar otro mucho más moderno en homenaje a su tribu.

Las nuevas casas de Owja son todas iguales, y ahora parecen un triste y vacío pueblo turístico.

«No hay lujo como se puede ver, no tuvimos privilegios, aquí no hay esculturas en mármol», aclara Abdumashid. El mármol abunda en el palacio presidencial ubicado en las afueras de la aldea.

La construcción del palacio está rodeada por un jardín seco, luego de que fracasaron varios intentos de Saddam por plantar diversas especies en el desierto. El primer día de la guerra un misil destruyó los pisos superiores. Ahora el edificio presidencial está vacío. La parte que quedó intacta es una piscina cubierta.

Hay restos de café en algunas tazas y también uniformes abandonados por soldados con sus máscaras antigás. Quien haya escapado lo ha hecho rápidamente, seguramente antes del lunes, cuando los soldados estadounidenses irrumpieron pero no hallaron a nadie.

Antes de marcharse, los marines dispararon contra una efigie de Hussein reproducida sobre mármol antes del ingreso a la aldea.

Mohammed El-Nasseri tiene 58 años y junto a su hijo completa la población actual de Owja. «Yo soy pariente de Saddam, de parte de mi padre y de mi madre, aquí lo somos todos», cuenta.

Un pariente pobre, pues siempre fue profesor y hoy vive con una pensión que «alcanza para comprar cigarrillos».

«Nunca vi a Saddam en la aldea, habrá venido pero ninguno de nosotros lo sabía. Aquí vive su tribu de origen y es por eso que todos huyeron temiendo que los estadounidenses no perdonarían este parentezco. En realidad Owja no tiene nada de especial, sólo el símbolo que representa», narra.

El Nasseri admite que ninguna casa fue bombardeada y por eso espera el retorno del resto de la tribu.

De Estados Unidos no tiene un buen concepto: «Antes teníamos un gobierno pero cuando llegaron ellos tenemos violencia, saqueos y anarquía». *

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