Corea del Norte: rumbo a una solución pacífica

La crisis nuclear en Corea del Norte se encamina hacia una eventual solución pacífica, con la aceptación de Pyongyang de la propuesta estadounidense de un foro de diálogo multilateral.

El gobierno surcoreano del presidente Roh Moo Hyun fue el primero en expresar ayer su satisfacción e interpretar la apertura efectuada dos días atrás por un portavoz del ministerio de Exteriores norcoreano como la señal de un cambio de ruta.

La nueva posición norcoreana es «una clara indicación de la voluntad de Corea del Norte de aceptar negociaciones multilaterales para resolver la cuestión nuclear», dijo el presidente Roh Moo Hyun.

Lo mismo, aunque en términos más cautos, hizo ayer el presidente norteamericano George Bush, declarándose «optimista» sobre el resultado positivo de la crisis y hoy el portavoz del gobierno japonés, Yasuo Fukuda, que definió como «un paso positivo» las señales de flexibilidad dadas por Corea del Norte.

Por su parte, el viceministro ruso de Exteriores Alexander Losiukov, citado por la agencia Itar-Tass, recibió con satisfacción la posición de la Casa Blanca. «Rusia, dijo el funcionario, evalúa positivamente las últimas declaraciones del presidente Bush» y subrayó que a su juicio Washington «cambió el tono» y «comprendió la señal de disponibilidad de Pyongyang» sobre la posibilidad de aceptar una negociación multilateral sobre la cuestión nuclear. Una disponibilidad que Rusia a su vez aprecia». El interés ruso, concluyó el viceministro, es conjurar el peligro de un conflicto en la península coreana.

La satisfacción es grande en Seúl, sobre todo en el entorno del Roh Moo Hyun, un firme defensor de la vía negociada a la crisis nuclear que debatió duramente con quienes en Estados Unidos dijeron que «la opción militar» se consideraba junto con la diplomática.

«Pyongyang está por crear -dice un comunicado oficial de la presidencia- una atmósfera propicia para el diálogo aceptando los esfuerzos de nuestro gobierno y de la comunidad internacional tendientes a resolver el problema a través de la negociación».

En las últimas semanas el gobierno del presidente Roh Moo Hyun se comprometió en una «ofensiva diplomática», que apunta a Washington, Tokio, Pekín y Moscú, del ministro de Exteriores Yoon Young Kwan y del consejero presidencial para la seguridad nacional Ra Jong Yil.

Este último, en visitas realizadas a Pekín, se reunió no sólo con dirigentes chinos, sino con altos funcionarios norcoreanos para convencer a su gobierno de abandonar su «no» prejuicioso respecto de una negociación multilateral, garantizando que habría espacio para el diálogo directo con Estados Unidos pedido por el gobierno norcoreano.

«La intervención militar norteamericana en Irak, dijo ayer Ra en una entrevista a la agencia de prensa Yonhap, fue un factor clave para debilitar la posición de Corea del Norte sobre la crisis nuclear. Pyongyang mostró una posición más flexible, incluso en el modo de comunicar».

«El camino es aún largo pero ahora el recorrido futuro está delineado», comentaron desde Tokio fuentes cercanas a Corea del Norte según las cuales la «flexibilidad mostrada por Pyongyang tiene muchos «padres».

La lección de Irak seguramente influyó, como influyeron los consejos de los países amigos como China y Rusia, y el gran trabajo de Corea del Norte, en todo caso, fue derrotar la línea intransigentes de los «halcones» de Pyongyang, donde parece haberse impuesto el sí al diálogo defendido por la representación diplomática de Corea del Norte en la ONU.

Aún queda por ver cuándo y cómo se abrirán las negociaciones multilaterales.

Seúl presiona por una convocatoria y en cuanto a la forma parece seguro que serán negociaciones de la seis, es decir, Corea del Norte, Estados Unidos, Corea del Sur, Japón, China y Rusia. *

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