Irak: la reconstrucción y un nuevo gobierno
El tiempo apremia, ya que Irak está sin gobierno, recursos económicos ni moneda. Washington se da pocas semanas de plazo para restablecer la situación e instaurar un gobierno provisorio liderado por el general retirado Jay Garner, con apoyo del representante de la Casa Blanca para el área, Zalmay Khalizad.
Al mismo tiempo, ayer se anunció que la totalidad de los pozos petroleros iraquíes –cuyos recursos financiarán la reconstrucción del país– está en manos norteamericanas, y las exportaciones de crudo podrán reanudarse en los próximos meses.
En su informe cotidiano en el Comando Central (Centcom), el general Vincent Brooks indicó que Estados Unidos ya controla todos los pozos petroleros iraquíes, y que no hubo –excepto pocos casos– actos de sabotaje como sucedió al final de la Guerra del Golfo, en 1991, cuando los iraquíes incendiaron los pozos de Kuwait antes de retirarse.
Para que los pozos estén nuevamente operativos harán falta meses, explicó Brooks, en parte también porque las instalaciones a menudo son obsoletas y no recibieron mantenimiento.
Mientras tanto, en la reunión de Nassiriya se espera la participación de unas 60 personalidades, entre ellas representantes de los chiítas y los sunnitas, además de los kurdos y la monarquía depuesta en 1958. Habrá también observadores de la ONU.
Garner, Khalizad, el representante británico Edward Champman, el delegado australiano Peter Varghese y el representante de Polonia –que envió un contingente de soldados para combatir en Irak– Ryszard Kryztoszek también estarán presentes.
No estará en cambio Ahmed Chalabi, el líder del Congreso Nacional Iraquí (INC), que enviará sin embargo un representante suyo. Chalabi es el hombre del Pentágono, pero cuenta con opositores dentro de la administración norteamericana. El Departamento de Estado, por ejemplo, lo considera como un «halcón» de posiciones demasiado cercanas a las del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y su vice, Paul Wolfowitz.
Chalabi podría encontrarse con dificultades aún mayores a las sufridas por el premier afgano, Hamid Karzai, puesto en el poder en Kabul bajo la égida de Estados Unidos, sin verdadero apoyo popular. Cada vez más, Karzai es visto en el mundo árabe en forma negativa, como mera marioneta norteamericana.
En una entrevista publicada ayer por el diario francés Le Monde, Chalabi dijo que no es candidato a nada en Irak, pero que está listo para participar en la reconstrucción del país. El líder del INC espera además que la ONU, y los países que se opusieron al conflicto, no participen en la reconstrucción.
Por su parte el SCIRI, el principal grupo de la oposición chiíta, con base en Irán, dijo ayer que no participará. «Para nosotros lo más importante es la independencia… nosotros nos negamos a ponernos bajo la égida de los norteamericanos o de cualquier otro país, porque esto no está en el interés de los iraquíes», dijo el número dos de la organización, Abdel Aziz al Hakim.
De hecho, la oposición está muy dividida y los iraquíes refugiados en Jordania miran la reunión con gran escepticismo: los hombres elegidos por Estados Unidos son considerados «ineptos», en el mejor de los casos, o hasta verdaderos «estafadores».
«Nunca aceptaremos hombres que vienen del exterior», dijo Walid Al Ali, un rico iraquí que incluso bajo el régimen de Saddam pudo seguir con sus negocios. «No queremos a estos disidentes cinco estrellas, que vivieron en el lujo en el exterior mientras nosotros nos moríamos de hambre», dice un muchacho.
En Jordania, Chalabi es conocido como «el ladrón de Bagdad». En 1989, escapó poco gloriosamente en el baúl de un Mercedes de la familia real –el tío del actual rey era amigo suyo– tras hacer quebrar el Petra Bank, dejando un agujero de 300 millones de dólares.
Pero el tiempo apremia. En una reunión con periodistas en la base militar de As Sayliyah (Qatar), un exponente de alto nivel de la administración de Estados Unidos dijo que el gobierno provisorio deberá establecerse en las próximas semanas, en todo caso lo antes posible.
Según la Casa Blanca, ahora corresponde a los iraquíes decidir el futuro de su país. La fuente, cercana al presidente norteamericano George W. Bush, reconoció que la oposición a Saddam parece por el momento dividida, pero dijo que serán los propios iraquíes quienes decidan el orden del día de la reunión del martes, que será la primera de una serie.
Aunque oficialmente Estados Unidos lo excluye, las Naciones Unidas corren el riesgo de quedar al margen del proceso de reconstrucción en Irak, como sucedió en la decisión anglo-norteamericana de atacar el país.
Al sentar las bases de la estructura del futuro gobierno iraquí, y controlando los pozos de petróleo, la de Irak será probablemente una «pax americana». De modo que será difícil para la ONU, dividida sobre la cuestión y de poderes muy limitados, involucrarse en las fases decisivas de reconstrucción del país. *
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