Washington sabía hace 15 años de las armas sirias

Las acusaciones del presidente George W. Bush contra Siria de poseer armas químicas se produjeron con un evidente retraso, dado que Estados Unidos está en conocimiento desde hace 15 años de los programas químicos de Damasco.

Por un lado, el programa sirio de armamento químico siempre estuvo bien custodiado.

Por otro, ya en 1989  denunció recientemente la Federación de científicos norteamericanos (FAS)  entonces director de la CIA William Webster dijo ante un comité del Congreso norteamericano que su agencia había verificado que la asistencia de países extranjeros «había sido de vital importancia para permitir a Siria desarrollar su propia capacidad de guerra química».

Webster agregó entonces que «empresas de Europa occidental habían sido instrumentos para proveer los necesarios precursores (materias bases) químicas y los equipamientos. Sin la provisión de tales elementos claves, Damasco no habría sido capaz de producir armas químicas».

Para el experto militar británico Richard Bennet, cuyo análisis apareció en el sitio de Internet de Middle East Intelligence Bullettin (Meib, editado por el Comité de Estados Unidos por un Líbano libre), «existen considerables pruebas que gas nervino como el Sarín y el HD (mostaza) son producidos en dos fábricas, una al norte de Damasco y la otra cerca de Hama. Mientras el mortal gas VX, (un gas nervino) es producido en un complejo petroquímico un poco al sur de Homs». En un cuarto establecimiento, según la fuente, ubicado en el interior de un complejo del Consejo para la Investigación Científica (CERS) que surge en Damasco, se desarrollarían los virus del ántrax, botulino y cólera producidos por el Departamento para la Investigación biológica. Los científicos sirios tendrían además libre acceso a los laboratorios y maquinarias para la producción en una docena de industrias farmacéuticas gubernamentales, distribuidas en todo el país. Según el FAS, Siria impulsó el programa de armamento químico en los ’70 y comenzó a producir agentes químicos y municiones, entre ellas para los misiles balísticos, para el uso dado en los ’80.

En los depósitos sirios, según recientes estimaciones de inteligencia, se encontrarían «varios miles de bombas para aviones, la mayor parte cargadas con gas Sarín» y entre 50 y 100 ojivas químicas para misiles balísticos.

Tal arsenal químico habría sido preparado por Siria  según los analistas  para afrontar un eventual ataque de parte de Israel. *

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