Sunnitas de Al Adhamiya entierran a sus mártires y repudian a EEUU
«Somos el único barrio de Bagdad que no ha recibido con flores a los soldados estadounidenses, pero pagamos cara la osadía», afirma orgulloso Faisal Sayed Jafar, mientras muestra en el jardín de una mezquita más de 20 tumbas donde los vecinos han enterrado a sus mártires de la guerra.
Situada entre el fuego cruzado de combatientes árabes y el ejército estadounidense, la mezquita de Abu Hanifa, refleja las huellas de batalla.
Su minarete recibió un disparo de tanque que prácticamente lo partió en dos, la fachada, adornada con un mosaico multicolor, muestra varios impactos de mortero y las vidrieras están hechas pedazos. En el patio interior, dos enormes agujeros dan fe de los ataques con helicóptero y las columnas de la sala de oración apenas se tienen en pie.
«Ha sido terrible. Hasta el ejército israelí» respetó más a los palestinos que se atrincheraban en la iglesia de la Natividad de Belén (Cisjordania, en abril de 2002, ndlr)», explican los vecinos, dando por hecho que en el interior del templo se refugiaban combatientes.
El cementerio que había tras la mezquita también recibió un disparo desde el aire que destrozó varias tumbas. Por ello los vecinos se vieron obligados a enterrar a sus ‘mártires’ de cualquier forma en el jardín, donde se mezclaban este domingo combatientes sirios, libaneses o yemenitas, soldados iraquíes y simples civiles.
De algunos, ni siquiera se sabe el nombre. La identidad de otros está escrita en botellas de plástico semiescondidas. Todos ellos son tratados como héroes y se les da el calificativo de musulmanes «puros».
«¿Creyeron que aquí había armas de destrucción masiva? Claro que no. Pero no conseguirán callarnos. A pesar de que en la prensa sólo aparecen los iraquíes que celebran la llegada estadounidense, el corazón de cada uno de nosotros sangra debido a esta ocupación», aseguran los vecinos.
La causa del dolor de los vecinos coincide: la presencia estadounidense, el vacío de poder, la huida general de todos sus líderes, la destrucción que invade sus calles o la anarquía reinante en la ciudad.
Para poner fin al caos reinante en la ciudad, en Al Adhamiya se ha puesto en marcha un comité municipal formado por 30 personas y un ejército de voluntarios, algunos armados con revólveres, otros con un simple bastón de madera. *
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