Arabes: divisiones sobre el nuevo gobierno
Las crónicas divisiones del mundo árabe posiblemente se acentúen en la era pos Saddam, ante el dilema de reconocer o no a la nueva administración impuesta por Estados Unidos y Gran Bretaña en Irak, que dejará afuera de cualquier proyecto político futuro al ex gobernante Partido Baath.
El ex gobierno de Saddam Hussein ocupa todavía un asiento en la Liga árabe, que tironeada entre los países aliados de Estados Unidos y el frente de rechazo que ya encabeza Siria, tal vez opte por suspender la afiliación de Irak, evitando reconocer a cualquier administración surgida de la ocupación militar.
Especialistas en la siempre compleja trama de la Liga árabe, anticiparon que surgirá en su seno una polarización entre los gobiernos que reconocerán a la administración impuesta por Estados Unidos en Bagdad, y aquellos que experimentarán un rechazo a cualquier régimen elegido bajo el paraguas anglo-estadounidense.
Entre los países dispuestos a reconocer a la futura administración interina que impongan las tropas de ocupación en Bagdad figuran varios de los aliados de Estados Unidos en el Golfo Pérsico y probablemente Egipto.
En cambio, los especialistas pronostican que Siria liderará un frente radical y de rechazo a cualquier gobierno iraquí impuesto por Estados Unidos con la colaboración de los dirigentes políticos opositores a Saddam Hussein que comienzan a regresar del exilio.
Egipto, Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, Omán, Bahrein, Emiratos árabes Unidos y Jordania han anticipado que establecerán puentes de comunicación con la nueva dirigencia iraquí y con toda seguridad reconocerán a la administración que imponga Estados Unidos, posición acorde con su condición de aliados de Washington en la región.
Todos estos países –salvo Egipto– sentían la amenaza cercana de Saddam Hussein e integran el denominado Consejo de Cooperación del Golfo, que es una base de apoyo logística y política para el eje Washington-Londres.
Por el contrario, Siria ha definido a las tropas anglo-estadounidenses como «fuerzas de ocupación» y en consecuencia no reconocerá a una administración iraquí elegida o impuesta por los generales de Washington.
Siria se ha convertido en el nuevo destinatario de las amenazas de Estados Unidos y ya sin disimulos aparece como un posible objetivo de futuras intervenciones militares.
Buthaina Shaaaban, vocera de la Cancillería sira sostuvo en Damasco que su país «rechazará cualquier solución que surja en Irak de la agresión anglo-norteamericana».
El diario libanés As-Safir, que expresa los puntos de vista del gobierno sirio en Beirut, ha señalado hoy que Damasco «apunta al nacimiento de un movimiento de resistencia iraquí contra las fuerzas de ocupación, sobre la base del modelo del Hezbollah, una fuerza político y guerrillera que logró expulsar a Israel del sur del Líbano.
La guerrilla del Hezbolá, patrocinada por Siria y también por Irán, se convirtió en una organización de arraigo popular y probada eficacia en el terreno militar, que consiguió en 2000 que Israel retirara sus tropas del sur del Líbano, luego de 22 años de ocupación.
La polarización entre reconocer o rechazar la futura administración iraquí es el sombrío horizonte que afronta la Liga árabe, que no pudo evitar la guerra y que ha perdido uno de sus miembros, Libia, luego de un público enfrentamiento con Arabia Saudita, a la que acusó de complicidad con Estados Unidos por facilitarle bases militares para atacar a Saddam Hussein.
Además, uno de los veintidós miembros de la Liga árabe es Irak, que ahora está intervenido por las fuerzas de ocupación y por lo tanto en una situación política y diplomática que coloca a la organización antes difíciles decisiones, que preferiría evitar. *
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