Los habitantes pierden la paciencia ante los saqueos y desmanes

Indignación contra EEUU en Bagdad

«Bagdad es como un gran barco a la deriva. El dolor y la muerte aumentaron cuando la coalición entró. Esta era una ciudad preciosa, mataron la vida que había en ella», aseguró este sábado Salah Jamir, un comerciante del barrio de Chorga, en el centro de Bagdad.

Los edificios oficiales en llamas, los ministerios completamente saqueados, civiles armados para proteger sus pertenencias, las calles convertidas en un hormiguero de ladrones, libres de robar, matar o llevar a cabo ajustes de cuentas: el espectáculo llena los ojos de lágrimas a muchos iraquíes que se dirigen inútilmente a los tanques estadounidenses para pedirles ayuda.

«No somos ladrones. Esta gente roba porque piensa que esto pertenece a Saddam. Se han visto privados de lo más indispensable durante mucho tiempo y se lo llevan todo sin saber por qué», según Safar Hussein Hasem, un joyero de Bagdad, que se ha visto obligado a guardar todas sus mercancías en casa para salvarlas de los saqueos.

Los habitantes de la capital reprochan a los soldados estadounidenses su impasibilidad ante el caos reinante y el hecho de haberles abandonado a su propia suerte, sin gobierno ni policía. No obstante, este sábado comenzaron a verse a militares estadounidenses patrullando las calles.

«Necesitamos defensa además de ocupación. Sólo ellos tienen en este momento el poder para poner fin a este desastre», asegura Abdel Hussein Hattab.

Sin ningún reparo, Amar Al Kaadi, un profesor que asiste impasible a la destrucción de una estatua de Saddam Hussein en el centro de la ciudad, acusa al ejército norteamericano de contribuir a la anarquía y animar a los ladrones a hurtar, destruir y quemar.

«Los tanques rompieron la puerta del banco Rafidain, en el barrio Al Jamila, de los ministerios e instan a la gente a entrar a robar todo. Hicieron lo mismo en la sede del partido Baas, yo lo vi», asegura.

Según ellos, los soldados estadounidenses están contribuyendo al caos «porque quieren poner en el poder al presidente que ellos quieren y destruir todo con el fin de traer a sus propias empresas para que vuelvan a poner el país en pie».

«Si este caos dura más de un mes, lucharemos contra los norteamericanos y los echaremos. Destrozaron nuestro país, que es una civilización antigua, no como Estados Unidos, que no tiene historia», corrobora Hassem Jalil Fahed frente al ministerio de Petróleo, completamente protegido por centenares de soldados y tanques.

«¿Por qué vigilan sólo el ministerio de Petróleo y dejan que nuestras universidades, escuelas y museos sean destruidos? ¿Era necesario bombardear también la televisión, la empresa de electricidad? La gente de Bagdad está asustada. Estados Unidos no está diciendo la verdad», añadió.

En el corazón comercial de Bagdad, varios centros comerciales están invadidos por los ladrones, del edificio olímpico de la ciudad sólo queda intacta la estatua de Saddam, que nadie se ha molestado en destruir, los ministerios de Planificación y de Vivienda, se han visto reducidos a cenizas.

Muchos hospitales han sido saqueados y hasta los médicos deben ir armados para proteger sus lugares de trabajo de los ladrones. *

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