Lo más difícil es sentar las bases de un gobierno representativo de todos los iraquíes

Para EEUU la misión en Irak aún no terminó

El 21 de marzo, un día después del primer ataque a Bagdad, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, fijó ocho objetivos para la campaña en Irak y el primero de ellos era la caída del presidente Saddam Hussein.

Otras metas eran: localizar y destruir armas de destrucción masiva, perseguir y capturar terroristas escondidos en Irak, recoger datos de inteligencia sobre redes de terroristas, sustituir las sanciones a Irak por ayuda humanitaria, vigilar los pozos petroleros y asegurar la transición hacia un gobierno representativo. Algunos de esos objetivos se han alcanzado parcial o totalmente.

El régimen de Saddam Hussein se vino abajo el miércoles.

A comienzos de mes, tropas estadounidenses destruyeron en el Kurdistán iraquí varios campamentos del grupo Ansar Al-Islam al que Washington acusa de estar vinculado con el grupo terrorista Al Qaeda.

Todos los pozos petroleros del sur de Irak están controlados y 800 de 1.000 han sido inspeccionados, según el Comando Central de Estados Unidos.

En el norte, oficiales kurdos dijeron que sus fuerzas y las estadounidenses tomaron el control de los pozos ubicados en torno a la ciudad de Kirkuk.

Los estadounidenses aún deben encontrar las armas químicas y biológicas que, según el presidente George W. Bush, fueron la principal causa de la invasión. Bagdad siempre negó tener arsenales prohibidos.

Estados Unidos dice estar seguro de que sus tropas encontrarán esas armas.

«Tenemos una firme convicción de que Irak tiene armas de destrucción masiva  por eso fue y es la guerra  y confiamos en que las encontraremos», dijo el jueves el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer. Hay «personas que pueden saber de ellas, (y) quieran informar a Estados Unidos o a los aliados de la coalición. De manera que las pruebas de las armas de destrucción masiva pueden ser develadas o encontradas», dijo.

La ayuda humanitaria, otro ítem de la agenda de la guerra, está siendo organizada en medio de un gran desorden.

Pero de todas las metas de Washington, la más difícil es la de sentar las bases de un gobierno representativo de todos los iraquíes una vez que concluya el período de transición supervisado por Estados Unidos y Gran Bretaña. «Eso llevará años y demandará el esfuerzo colectivo de varios gobiernos. No podrá ser efectivamente generado sólo por el gobierno de Estados Unidos», declaró Jon Wolfsthal, académico de la Fundación Carnegie. *

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