Candidatos presidenciales husmean maniobras con los votos

Las denuncias que habrá fraude electoral o que el 25 de mayo, día en que debería asumir el mandatario electo el 27 de abril o en el segundo turno del 18 de mayo no podrá concretarse, se dispersan por todos lados pero el ministro del Interior, Jorge Matzkin, descarta irregularidades que casi todos los candidatos prevén.

Eduardo Duhalde, que regresó de una breve gira donde vio al Papa Juan Pablo II en el Vaticano y a José Maria Aznar y al Rey Juan Carlos en Madrid, comentó que las denuncias la hacen los candifatos inseguros y que carecen de fiscales para controlar el comicio.

El pretendiente por el Movimiento Nacional y Popular, Adolfo Rodríguez Saà, que entre paréntesis asegura que «estoy ganado en casi todos los distritos», ha dicho que el gobierno prepara un «fraude informático», acaso para birlarle su victoria.

Carlos Menem no se ha quedado atrás y a un canal de la TV de la provincia de Santa Fe, tildó a los comicios como «truchos» y dice urbi et orbi que el gobierno de Eduardo Duhalde quiere marginarlo de regresar al gobierno. El también, lógicamente, sostiene que será el vencedor: ya no cuenta con que será en primera vuelta «y adentro», como si el comicio fuera una zamba, pero su mensaje es el mismo, que su triunfo es inevitable.

Ricardo López Murphy, del frente CREAR, reunió a 300 empresarios para darle la buena nueva que «las encuestas me colocan en el balotaje» y pedirle algunos pesos, pero para señalar, como lo hace en todos lados, que puede demorarse la entrega del gobierno el 25 de mayo. ¿Entonces?. Entonces, como Duhalde juró que no se queda ni un minuto más de ese día, habrá que designar, Asamblea Legislativa mediante, a otro presidente provisional hasta que los datos de lo que votó la gente, queden claros y aprobados por la Junta Electoral Nacional.

López Murphy sostiene que entre el balotaje del 18 de mayo y la entrega del gobierno hay solo una semana: si hay alguna impugnación, deberán recontarse todos los votos, y no hay tiempo suficiente para ello, máxime si comienzan a impugnarse mesas, circuitos o el voto en toda una ciudad o provincia.

La sombra cruel de la duda

Quien dejó plantada la mayor duda fue la líder del ARI, Elisa Carrió. Almorzando con los embajadores del GRULAC, (Latinoamérica y Caribe) los sacudió con esta afirmación: «Los argentinos vamos a llegar al 25 de Mayo sin saber quién es el presidente. Acá, lo que se viene es la acefalía».

La candidata presidencial pronosticó que una guerra de impugnaciones entre los tres candidatos del PJ dejará a los comicios sin resultado. Es que según los sondeos, los tres peronistas, andan casi mezclados en intención de voto, un poquito mas abajo, la diputada, y un tramo más atrás, el ex ministro de economía.

Dice la crónica periodística que «ninguno de los diplomáticos pudo ocultar la sorpresa que causaron las palabras de Carrió y de inmediato comenzaron a tomar nota en el papel que encontró más a mano. Hasta la carta con el menú sirvió para anotar las frases de Carrió, frases que luego se convertirán en los informes que cada embajador envía a sus países».

La chaqueña afirma que ella llega a la segunda vuelta, pero no el oficialista Néstor Kirchner. Lectura obligada: esa sería la razón del fraude denunciado o de complicaciones legales-institucionales. «En la segunda vuelta –dijo– hay dos escenarios: o Menem y Rodríguez Saá, o yo con alguno de ellos dos».

Carrió explicó que de acuerdo a su análisis, ante la estrecha diferencia que separa a los tres candidatos justicialistas, ninguno de ellos aceptará la derrota y que por esa razón lo que seguirá a las elecciones del 27 de abril será una batalla judicial y no la consagración del nuevo presidente.

Pero además, sostuvo que el escenario será mucho peor después del 25 de mayo, ya que esa es la fecha que Duhalde fijó para terminar su mandato. Sin presidente nuevo –de acuerdo a su visión –será una nueva Asamblea Legislativa la que tendrá que elegir un sucesor provisorio.

Kirchner, ajeno a estas especulaciones o aseveraciones, selló un acuerdo con el ministro de economía, Roberto Lavagna: él será el responsable de sus equipos en la materia. Si gana, podría ser el titular de la cartera o canciller, pero con tareas delicadas en el campo económico, como renegociar la deuda externa y otros asuntos quemantes.

El entendimiento se ha querido exhibir como otra muestra del apoyo oficial a su candidato. Pero algunos creen que aunque Lavagna no goza de antipatías en algunos sectores, puede ser para Kirchner, otro presente griego.

A Kirchner parece interesarle, justo el día que Lavagna voló a Washington, emitir una señal de continuidad en asuntos que interesan a los organismos financieros.

El FMI es un imán, para algunos pretendientes. Una delegación de economistas menemistas fue allí estos días para explicar su visión de futuro. Pablo Rojo, que se menta como titular de economía si Menem regresa, recibió reprimendas por haberse postulado para un cargo donde los pretendientes, abundan. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje