El golpe del 12 de abril de 2002 aún deja heridas en Venezuela
La madrugada del 12 de abril de 2002 un golpe de Estado removió al presidente Hugo Chávez por 47 horas del poder, dejando más de cincuenta muertos, decenas de heridos y barrió de un plumazo la institucionalidad, generando heridas aún abiertas en la dividida sociedad venezolana.
El 10 de abril de 2002, y en medio de una gran agitación política, los opositores declararon indefinido un paro iniciado tres días antes. El paro tuvo como decisivos actores a gerentes y ejecutivos de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), varios despedidos por Chávez ante las cámaras de televisión.
En medio de un dramático clima de agitación, la oposición, encabezada por la cúpula empresarial Fedecámaras y la mayoritaria Confederación de Trabajadores de Venezuela, llamaron a una marcha el 11 de abril por el este de Caracas hasta la sede de PDVSA en Chuao, bastión de los adversarios de Chávez.
Al llegar a Chuao los líderes instaron a la multitud a marchar hacia el céntrico Palacio presidencial de Miraflores «para sacar a Chávez».
Ante la inminencia del avance de la multitud al centro, líderes chavistas llamaron a sus seguidores a concentrarse en Miraflores para «defender la revolución».
Al llegar al centro se produjo un infernal tiroteo, que dejó ese día 19 muertos y un centenar de heridos: según distintas versiones dispararon civiles opositores y chavistas, efectivos policiales, de la militarizada Guardia Nacional y francotiradores desde lo alto de edificios y hoteles.
Chávez se dirigió a la nación en cadena de radio y televisión, pero fue interrumpido por un estruendoso ruido de audio, atribuido al saboteo, según un periodista presidencial consultado en el momento por la AFP. Minutos después las televisoras privadas dividieron la pantalla entre la imagen de Chávez y los disturbios.
El presidente ordenó el cierre de algunas televisoras que momentáneamente salieron del aire, pero poco después fue retirada del aire la televisora oficial, mientras las opositoras privadas retornaban a sus transmisiones.
Luego los comandos de las distintas fuerzas armadas fueron retirando el apoyo a Chávez en mensajes televisados, algunos grabados horas antes, según revelaron después periodistas presentes en las filmaciones.
Al filo de la medianoche, el oficial de mayor rango de las fuerzas armadas, general en jefe Lucas Rincón, anuncia que el alto mando militar había pedido la renuncia a Chávez y que éste la había aceptado.
En la madrugada del 12, Chávez salió escoltado militarmente del Palacio y llevado al Fuerte Tiuna, principal fortaleza militar al suroeste de Caracas.
El presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona, anunció luego que encabezaría un «gobierno de transición» y en la tarde del 12, al asumir el poder, emitió un decreto eliminando todos los poderes públicos.
Al amanecer del día 13, funcionarios y familiares de Chávez denunciaron a la prensa extranjera que no había renunciado.
Los jefes de varias fuerzas militares se concentraron en la brigada de Paracaidistas de Maracay, centro del país, al mando del general Raúl Baduel, desconocieron el gobierno de Carmona y se declararon leales a «la Constitución».
En medio de multitudinarias movilizaciones de seguidores de Chávez de las barriadas al Fuerte Tiuna y a Miraflores, Carmona abandona el despacho presidencial por una puerta lateral. *
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