París y Londres quieren darle un papel importante a la ONU

La era pos-Saddam Hussein, una nueva batalla para EEUU

Con Estados Unidos intentando conservar su poder de decisión, Francia y Gran Bretaña inclinándose por un papel importante de la ONU y los grupos de la oposición intentando ganar espacio, el futuro inmediato de Irak parece complicado.

El presidente norteamericano George W. Bush aseguró el martes que su país no actuaría en solitario para reconstruir Irak y asumió el compromiso de trabajar con «las organizaciones internacionales, incluida las Naciones Unidas».

Pero miembros de su administración, enojados por la falta de apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU a la guerra, se niegan a dar a esa organizacion internacional un papel en Irak.

De este modo, la consejera para la seguridad nacional norteamericana, Condoleezza Rice, consideró natural que Estados Unidos y Gran Bretaña, que «derramaron sangre por Irak», desempeñen un papel principal en ese país una vez terminada la guerra. En Kuwait, el general retirado Jay Garner trabaja desde hace meses con un equipo de 200 personas, bajo la autoridad directa del secretario de Defensa norteamericano Donald Rumsfeld, para preparar una administración norteamericana en Irak. Oficialmente, su organismo se llama Oficina para la Reconstrucción y la Asistencia Humanitaria en Irak.

Una vez que la seguridad sea garantizada en forma definitiva en Bagdad, el general Garner debe instalarse en la capital iraquí para supervisar la administración del país y su reconstrucción.

Los opositores iraquíes, tradicionalmente muy divididos, tienen diferentes puntos de vista sobre el papel del general retirado norteamericano.

Sharif Alí al Hussein, jefe del Movimiento para la Monarquía Constitucional (MMC), declaró el martes en Londres que no tiene la intención de trabajar con el general Garner. «No aceptaremos ningún puesto bajo la autoridad de Garner», dijo.

Pero el Congreso Nacional Iraquí (CNI), de Ahmed Chalabi, que tiene contactos en el Pentágono, se pronunció a favor del general norteamericano. Este movimiento envió cientos de combatientes para que se unan a las fuerzas norteamericanas en el sur de Irak.

«Vemos en esa decisión un signo muy positivo», declaró a la AFP un portavoz del CNI, Faysal Chalabi, estimando que la administración preparada por el general Garner pondría en evidencia «el compromiso de Estados Unidos frente al pueblo iraquí y el futuro democrático de Irak».

«No vemos en la Oficina una forma de administración militar para Irak», aseguró el portavoz.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, defendió el papel de las Naciones Unidas en Irak, estimando que aportaría una legitimidad a la próxima administración.

Francia también defendió la misma idea y el presidente francés Jacques Chirac afirmó que «sólo las Naciones Unidas están habilitadas, luego del período necesario para garantizar la seguridad, para asegurar la gestión y la reconstrucción de Irak tanto en el plano político como en el plano económico».

El primer ministro británico Tony Blair, el aliado más cercano a Washington, también defiende una participación de la ONU en el nuevo Irak.

Sin embargo, algunos iraquíes, como Faysal Chalabi, estiman que la organización internacional es tan débil que sólo puede desempeñar un papel humanitario en el Irak pos-Saddam Hussein. *

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