La degradación de los valores humanos

Escenas de horror han venido desfilando ante nuestros ojos en estas tres semanas desde el 19 de marzo. Niños descuartizados, bañados en sangre, amputados, algunos aún con chupete, cadáveres regados por el suelo, poblaciones borradas del mapa, edificios aplastados como cajas de fósforos. ¿Adónde va el mundo? No es posible resistir la mirada de esos niños que nos miran desde la pantalla con el miedo y el llanto en los ojos y todo el cuerpo en un temblor. Un chico sacado a golpes de su humilde vivienda con los brazos en alto, reproduce la imagen del niño judío con gorra en idéntica actitud ante el soldado nazi en el gueto de Varsovia. Los responsables de estos actos de barbarie  Bush y Blair en primer lugar  carecen de un mínimo de sentimientos, desprecian los valores que distinguen a los seres humanos de las bestias.

La razón de las bestias

Vimos a los soldados yankis golpear brutalmente a los prisioneros, mantenerlos arrodillados y con las manos atadas, sometidos a toda clase de vejámenes. Son los mismos que transformaron la cárcel de Guantánamo, en territorio cubano usurpado, en un campo de concentración y centro de torturas al margen de toda legalidad, y que tuvieron el cinismo inaudito de reclamar la aplicación de la Convención de Ginebra sobre prisioneros. Vimos irrumpir a estas tropas ametrallando casa por casa y depredando a su paso, como hicieron los nazis en Lídice y en Oradour-sur-Glane. Oímos testimonios directos, no de los periodistas incrustados o empotrados (embedded quiere decir también que duermen con la tropa), sobre los hospitales saturados de muertos y heridos, desprovistos de agua y energía a causa de los bombardeos indiscriminados. Los invasores alardearon sobre la guerra quirúrgica, y se demostró que bombardearon los mercados y una maternidad de Bagdad, que usaron miles, superbombas y bombas de fragmentación en la capital y en Basora. Y cuando en un insulto a la inteligencia el Drácula del Pentágono (o sea Rumsfeld, según Carlos Fuentes) y su cofrade británico Geoffrey Hoon alegaron que esos proyectiles los habían arrojado los iraquíes, un periodista de verdad (Robert Fisk, del Independent) dio a conocer las claves de identidad contenidas en una esquirla de metal recogida en el lugar del bombardeo del 28 de marzo, que dejó 62 muertos.

A ellos les importa un bledo la vida de la gente. que los bombardeos a Bagdad reduzcan a polvo tesoros culturales de la humanidad tampoco preocupa a un ígnaro de la calaña del «evangelista empistolado de la Casa Blanca» (siempre según Fuentes). John Le Carré sostiene que «los Estados Unidos de América se han vuelto locos».

La locura histórica

Dice así: «Los Estados Unidos han entrado en uno de sus períodos de locura histórica, pero éste es el peor que se recuerde: peor que el macartismo, peor que Bahía de Cochinos y a la larga potencialmente peor que la guerra de Vietnam». Agrega que por arte de birlibirloque Bush se las arregló para desviar la cólera norteamericana de Bin Laden a Saddam y que la mitad de los estadounidenses cree que Saddam es el responsable del ataque al WTC.

El «fuego amigo» es una expresión de estos desbordes demenciales. La mayor parte de las víctimas entre las tropas británicas provienen de disparos de sus aliados norteamericanos. El último «error» en el norte de Irak dejó 18 combatientes kurdos (peshmergas) muertos y 49 heridos. El piloto del caza norteamericano no tuvo el menor escrúpulo. No le pasará como al piloto del Enola Gay que lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima. Soltó sin más un par de misiles aire-tierra, sin activar ningún mecanismo de reconocimiento del objetivo. Después se justificó: «En la duda, es mejor un amigo muerto que un enemigo vivo». Es la moral de las bestias. Matan primero y averiguan después. Así los educan en el ejército. Hacen recordar la película «Fuimos héroes» protagonizada por Mel Gibson, que muestra cómo, en un clima de terror, preparaban auténticos asesinos, despojados de cualquier vestigio moral, para lanzarlos a la guerra de Vietnam. Vi a un capellán del ejército yanki explicar que es lícito matar por una causa estimada justa. Un convoy de diplomáticos y periodistas rusos que salía de Bagdad fue atacado desde el aire, y aunque los yankis pretenden lavarse las manos, también aquí los proyectiles son made in USA. Ayer dispararon contra el hotel Palestina, ocupado por los periodistas en el centro de Bagdad, y mataron a dos colegas.

La guerra preventiva

Me he preguntado qué podría pasar por la cabeza del conductor del bulldozer israelí que a sangre fría aplastó a la pacifista estadounidense Rachel Corry en Rafah (donde después balearon en la cara a otro internacionalista norteamericano e hirieron a un danés). Los yankis hacen escuela.

En Bagdad arrasado ya comenzó a actuar un comando especializado de la CIA (el Grupo de Operaciones Especiales) al cual, según una periodista española, «todo lo prohibido legalmente le está permitido (por el gobierno norteamericano): matar, sabotear, sobornar y ejecutar operaciones de guerrillas».

Todo esto implica llevar a sus extremos la guerra preventiva anunciada por Bush en su discurso a los cadetes de West Point. Con esa finalidad se arrasó con la Carta de las Naciones Unidas y con todas y cada una de las normas que rigen la convivencia entre las naciones, sustituidas por la ley de la selva y la decisión de instaurar un nuevo orden mundial destinado a hacer realidad el sueño incumplido de Hitler.

¿Adónde va el mundo?

En su reunión con Blair en Belfast, Bush dio a entender claramente que se propone definir el futuro de Irak por su sola voluntad y guiado por los intereses norteamericanos, totalmente al margen de la ONU. La pregunta es: después de Irak, ¿quién sigue? ¿A quién van a «liberar» a misilazo limpio? La amenaza está pendiente sobre el futuro de toda la humanidad. No en balde se ha conformado el más amplio y combativo movimiento por la paz de la historia, que día tras día exhibe su combatividad y su lúcida conciencia a lo extenso del mundo. *

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