Es el más antiguo y el más grande de unos diez destinados al presidente iraquí

El Palacio de la República, una fortaleza a orillas del Tigris

Este palacio, bombardeado en forma sistemática por las fuerzas norteamericanas desde el comienzo de la guerra el 20 de marzo es el más antiguo y el más grande de unos diez palacios destinados al presidente iraquí, Saddam Hussein, en la capital de Irak.

Se trata del único palacio que los iraquíes pueden señalar libremente como residencia presidencial sin miedo a represalias, ya que no están autorizados a mencionar ni a mirar los otros, aunque sea furtivamente.

El Palacio de la República fue construido de tal manera que los bagdadíes no logran ver lo que ocurre en su interior. Altas murallas e inmensos portalones negros rodean el edificio, que es vigilado muy de cerca por guardias fieles al régimen.

Se extiende sobre varias decenas de kilómetros cuadrados en el corazón de la capital, sobre la orilla oeste del Tigris, y limita por un lado con el Puente de la República y por el otro con un puente colgante. El palacio está enfrente de la avenida Abu Nawás, en la orilla este del Tigris, una de las arterias más largas de la capital, conocida por sus riberas sombreadas y sus restaurantes de pescado que proponen la especialidad de Bagdad, el Maskuf, un pescado de río.

La avenida Abu Nawás, muy concurrida por turistas extranjeros en los años 1970, ha perdido su atractivo con el paso del tiempo, por las medidas de seguridad reforzadas y por las rejas que impiden disfrutar de la vista del Tigris.

El tráfico de automóviles está prohibido en las inmediaciones del Palacio de la República, así como la circulación de las embarcaciones que permiten a los iraquíes atravesar el río. *

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