En 1917 y en 1941 Bagdad estuvo ocupada por las fuerzas británicas
El 11 de marzo de 1917, después de dos años y medio de haber invadido el sur de la Mesopotamia, los soldados del imperio británico ingresaron en Bagdad tras vencer, no sin dificultad, al ejército otomano. Un año antes, a fines de abril de 1916, el general Charles Townsend, sometido a un asedio de 140 días en Kut El Amara, a 200 km al sudeste de Bagdad, sobre el Tigris, estuvo obligado a rendirse junto a los 6.000 indios y los 2.700 británicos bajo sus órdenes. En numerosas ocasiones, el general Fenton Aylmer, al frente de miles de soldados indios, intentó ayudar a su colega. En vano. Aylmer tuvo 21.000 muertos o heridos.
En diciembre de 1916, alrededor de 170.000 soldados británicos, entre ellos más de 100.000 indios, reiniciaron su ofensiva hacia Bagdad, a donde llegaron a comienzos de marzo de 1917.
Para seducir a la población de Bagdad, el general Stanley Maud, uno de los jefes militares británicos, no dudó en dirigirse a ella utilizando estos términos: «Pueblo de Bagdad, acuérdense que durante 26 generaciones sufrieron la opresión de los tiranos extranjeros que intentaron suscitar rivalidades entre las tribus árabes para aprovechar sus disensiones. ¡Gran Bretaña y sus aliados aborrecen tal política!». Los meses siguientes, el resto de Mesopotamia –más o menos el territorio iraquí de hoy– terminó ocupada, en especial los pozos petroleros de la región de Mosul, conquistados el 14 de noviembre de 1918 al terminar la Primera Guerra Mundial. En esa época, había 260.000 soldados indios en Irak, tres veces más que el contingente originario de Gran Bretaña. En total, fueron necesarios cuatro años a las tropas británicas para expulsar a los turcos de Mesopotamia. Más de 675.000 soldados indios participaron en los combates como también centenares de miles de tropas adicionales, sin las cuales la victoria no hubiera sido posible.
Los británicos se quedaron en Irak hasta la firma del tratado anglo-iraquí de junio de 1930 que reconoció la independencia de Irak.
En 1941, ante la simpatía pro alemana manifestada por el gobierno nacionalista de Rachid Ali, los británicos decidieron intervenir de nuevo.
Siempre con el apoyo de soldados indios que desembarcaron en Basora, como también con la ayuda de la Legión árabe de Transjordania, llegaron en menos de un mes, el 31 de mayo de 1941, a las puertas de Bagdad. Y 8.000 combatientes iraquíes, desbordados y mal equipados, no pudieron rechazar el avance a pesar del apoyo de aviones alemanes e italianos. Rachid Ali terminó fugándose. De esta manera terminó el intento de liberar al país de la tutela británica por la fuerza. *
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