La CIA "no está aportando información" sobre el paradero de Hussein y sobre su círculo íntimo

Inteligencia: dura queja del Pentágono

«El trabajo de inteligencia deja mucho que desear», se quejan los militares norteamericanos y agregan que la CIA «no está aportando información» sobre el paradero del presidente iraquí, Saddam Hussein, sobre su círculo íntimo y sobre los supuestos arsenales de armas de destrucción masiva.

Aunque la CIA echó raíces hace tiempo en Bagdad, donde tiene una red de información, un funcionario del Pentágono calificó de «débil» la tarea que los servicios secretos norteamericanos realizan en Irak.

«Las unidades operativas no reciben indicaciones suficientes sobre los movimientos de los dirigentes del régimen, lo que reduce el impacto de la campaña militar desplegada en Irak» por las tropas aliadas, precisó el funcionario citado por el diario norteamericano «Los Angeles Times».

«Nadie nos dice dónde pueden estar» los miembros del gobierno iraquí, aseguró la fuente, y agregó que «nadie está en condiciones de decir qué edificios son los que podemos bombardear» en Bagdad. «Debo llamarlo debilidad», sentenció.

Sin embargo, el senador Pat Roberts, integrante del Comité de Inteligencia del Senado, reconoció que encontrar a Saddam en Irak «es casi una misión imposible».

La información de los espías proviene de un pequeño número, tal vez una docena o menos, de informante iraquíes que operan en Bagdad bajo las órdenes de la CIA y de la Agencia de Inteligencia del Pentágono.

El contraespionaje iraquí, en tanto, parece en condiciones de intervenir las redes de informantes norteamericanas, al punto de haber eliminado a tres importantes colaboradores de los servicios secretos norteamericanos en Bagdad.

Se trata de tres norteamericanos que cumplieron un rol central en las operaciones especiales del ataque misilístico del 20 de marzo, con el que Estados Unidos inició las hostilidades en Irak y con el que intentó golpear directamente a Saddam Hussein para «decapitar» el régimen.

Los hombres de las fuerzas especiales que habían entrado en Irak el mismo 20 de marzo, ya que las hostilidades inicialmente iban a comenzar el 21, lograron interceptar conversaciones telefónicas en las cuales se mencionaba el lugar donde iba a estar Saddam durante la noche, lo que le obligó al Pentágono a improvisar un ataque.

Aunque la ocasión fue aprovechada, no arrojó el resultado esperado. Hasta ahora no se pudo probar que el rais iraquí al menos haya resultado herido en el ataque.

Ese operativo fue posible gracias a la información que obtuvieron esos tres hombres interceptando los teléfonos de Bagdad.

Los tres habían sido reclutados por agentes de la CIA infiltrados en Irak en junio de 2000.

Dos de los tres especialistas fueron abatidos con armas de fuego, mientras que el tercero fue torturado con un cuchillo y luego lo dejaron morir desangrado, según Washington. Roberts también reconoció la «debilidad» del trabajo de inteligencia, pero subrayó que en estos casos «es más fácil decir qué hacer», al destacar que el sistema de seguridad concebido por Saddam es eficaz ya que lo pone al reparo de miradas indiscretas. *

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