La última carta de Rachel Corry

Ariel Sharon aprovecha la guerra en la región y la concentración de la atención mundial en Irak para seguir masacrando a los palestinos –que repudian por todas las vías la invasión anglo-norteamericana– y reocupar militarmente la casi totalidad de sus territorios. El 3 de abril, en una incursión con tanques y helicópteros los israelíes mataron cuatro palestinos en Rafah, al sur de la franja de Gaza, otro en Jabaliya, en Cisjordania ultimaron a un adolescente en Kalkiliya y otro en Naplusa, y dinamitaron viviendas en Turkarem, donde lanzaron una vasta operación contra el campo de refugiados. Fue precisamente en Rafah donde Rachel Corry, una pacifista norteamericana de 23 años, fue aplastada el domingo 16 de marzo por un bulldozer del ejército israelí, hecho que provocó una tremenda conmoción mundial.

Sepultada por un bulldozer israelí

Originaria de la ciudad de Olympia en el estado Noroccidental de Washington, cuya capital es Seattle (ciudad que se hizo famosa por las manifestaciones de diciembre de 2000 contra la OMC), Rachel Corry salió el 18 de enero rumbo a la ribera occidental y luego pasó a la franja de Gaza, donde actuaba junto a otros integrantes del Movimiento Internacional de Solidaridad (ISM). El 16 de marzo se paró frente a un bulldozer Caterpillar del ejército israelí que avanzaba para arrasar una vivienda. Rachel fue arrollada por la topadora y murió poco después en el hospital A-Najar. Todos los detalles están referidos en mi nota del 20 de marzo «Pacifista de EEUU sepultada por una topadora israelí».

Se me ha hecho llegar el último mail enviado a sus padres por Rachel. Está fechado el 7 de febrero. Reproduzco algunos fragmentos de este testimonio dramático, en la traducción de una militante estadounidense por la paz y los derechos humanos.

«Ya llevo dos semanas y una hora en Palestina y todavía me faltan palabras para describir lo que veo. Serán pocos los niños de acá que hayan vivido alguna vez sin tanques, perforaciones de balas en las paredes y sin que los vigile un ejército de ocupación desde sus torres en el cercano horizonte. Creo, aunque no estoy totalmente segura, que hasta el más pequeño de estos niños entiende que la vida no es así en todas partes. Dos días antes de mi llegada, un niño de ocho años fue muerto desde un tanque israelí, y muchos niños me dicen bajito su nombre: Alí, o bien señalan los afiches con su cara en las paredes».

602 casas destruidas

«Les cuento que estoy en Rafah, una ciudad de unos 140 mil habitantes, de los cuales aproximadamente el 60% son refugiados, algunos por segunda o tercera vez. Cuando el Sinaí fue devuelto a Egipto, Rafah quedó dividida en dos. Actualmente, el ejército israelí está construyendo un muro de 14 metros de altura entre Rafah, que está en Palestina, y la frontera, convirtiendo las casas a lo largo de la divisoria en tierra de nadie. Según el Comité Popular para Refugiados de Rafah, 602 casas han sido totalmente aplastadas. Hoy, mientras caminaba por encima de los escombros de las que fueron casas, unos soldados egipcios me gritaban desde el otro lado de la frontera: «Â¡Andate, andate!», porque se acercaba un tanque».

«Junto a la constante presencia de los tanques en la frontera y en la región occidental entre Rafah y las colonias de la costa, hay más torres de las FDI (ejército israelí) de las que puedo contar, en el horizonte, al final de las calles. El otro día surgió una nueva en el tiempo que demoramos en lavar la ropa y cruzar la ciudad dos veces para colgar pancartas. Pese a que algunos barrios cercanos a la frontera formaban parte de la Rafah original, con familias que llevan al menos un siglo viviendo en estas tierras, sólo los campamentos que datan de 1948, los del centro de la ciudad, están bajo dominio palestino según los acuerdos de Oslo. Pero hay pocos lugares, si es que hay alguno, que no se vea desde una u otra torre. Seguro que no hay ninguno a salvo de los helicópteros Apache o de las cámaras de los aviones que zumban sobre la ciudad durante horas enteras».

La reocupación de Gaza

«Tengo entendido que la escalada de una guerra contra Irak es inevitable. Aquí hay mucha preocupación por la reocupación de Gaza. La ciudad se reocupa en diferente medida todos los días. Lo que se teme es que los tanques entren en todas las calles y permanezcan allí, en vez de entrar en algunas calles y luego de algunas horas o días, retirarse para vigilar y disparar desde los bordes de las comunidades».

«Ojalá viniera más gente. Hemos oscilado entre cinco o seis internacionales. Los barrios que nos han pedido algún tipo de presencia son Yibna, Tel El Sultan, Hi Salam, Brazil, Bloque J, Zorob y Bloque O. También se necesita una presencia permanente de noche en los alrededores de un pozo de las afueras de Rafah, ya que el ejército israelí ha destrozado los dos pozos más grandes, de los cuales provenía la mitad del agua que se consumía en Rafah. Muchas comunidades han pedido a los internacionales que estén presentes de noche, para intentar evitar más demoliciones de casas. Después de las diez de la noche se hace muy difícil desplazarse porque el ejército israelí supone que los que andan por las calles a esas horas forman parte de la resistencia y disparan contra ellos».

Contra viento y marea

«Nosotros somos pocos. Yo sigo creyendo que Olympia, mi ciudad, se enriquecería mucho si se comprometiera con Rafah en una relación de ciudades hermanas. Algunos maestros y grupos de niños han manifestado interés en un intercambio por correo electrónico. Muchos quieren que sus voces sean escuchadas y creo que nosotros, como internacionales, debemos tratar que esas voces se escuchen directamente en los Estados Unidos. Yo recién comienzo a aprender, a través de lo que espero sea un aprendizaje muy intenso, hasta qué punto la gente común es capaz de organizarse y luchar, contra viento y marea». *

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