Cientos de miles de niñas, niños y mujeres están en peligro

La tragedia de los inocentes

«Sin la ayuda contundente cientos de miles de niños y mujeres embarazadas no sobrevivirán», lo que provocará la «peor tragedia para los inocentes», aseguró de Rooy en conferencia de prensa realizada en Roma.

Tras dos semanas de guerra, el sistema de ayuda «está prácticamente parado, toneladas de alimentos siguen siendo bloqueadas en las fronteras», explicó el funcionario de Unicef.

Los alimentos y las medicinas distribuidas en Irak antes de la guerra por organizaciones humanitarias se estima que alcanzan para apenas cuatro semanas.

En Irak «el tiempo trabaja contra los niños», agregó de Rooy, para quien los principales problemas son la provisión de agua en las ciudades donde se combate, como Bassora y Bagdad.

Sólo en Bassora, en el sur, cerca de 200.000 niños por debajo de los cinco años están amenazados gravemente por enfermedades: «una cifra destinada, desgradaciadamente, a duplicarse en las próximas semanas».

«Uno de los primeros factores de riesgo para los niños de menos de cinco años es el sarampión», precisó de Rooy.

Si se registra «una combinación de baja protección contra el sarampión con un alto porcentaje de desnutrición –23 por ciento de los niños de esa franja etaria está crónicamente desnutrido y por debajo del peso normal– junto con movimientos de masa en áreas densamente pobladas (en las zonas urbanas iraquíes vive el 70 por ciento de la población), ésa es la receta para desatar una epidemia», agregó.

Otro factor de peligro es la diarrea que provoca la muerte por deshidratación.

Ya ocurrió en el curso de la guerra en algunos centros, sea por la falta de energía eléctrica o el combustible para los generadores que alimentan las plantas de bombeo del agua.

«Por eso dispusimos un gran número de autocisternas para la provisión de agua potable a la población, con bombas, filtros de unidad de depuración», informó de Rooy.

«No obstante, podemos proveer a cada persona sólo 15 litros de agua limpia por día, contra los 150 litros que los iraquíes consumían antes del estallido del conflicto», precisó.

Ese riesgo se suma a la dramática situación de peligro –agregó de Rooy– que afrontan las mujeres embarazadas, cuya tasa de mortalidad es muy alta: 298 casos cada 100.000, casi el doble que hace 12 años.

Además, sobre cerca de 2.000 partos que cada día se producen en ese país, 20 por ciento, o sea 400, tiene un alto riego para la vida de la madre o del bebé, y a veces para ambos», citó.

«El 60 por ciento de las mujeres que esperan un hijo están anémicas porque ellas también están desnutridas –sobre todo falta de proteínas, porque no pueden permitirse comer carne– y corren el peligro de sufrir fatales hemorragias».

«Para reducir tal riesgo hemos creado centros especialmente equipados para las parturientas, invitándolas a presentarse a tiempo para el parto», explicó de Rooy. El funcionario realiza en estos días visitas a varias capitales europeas para pedir apoyo para el fondo especial para Irak aprobado por Unicef, de 166 millones de dólares.

Varios funcionarios de organismos de la ONU que están en las fronteras con Irak denunciaron que ninguno de los dos bandos en conflicto hace lo necesario para permitir el avance de las ayudas humanitarias.

Por otro lado, las agencias de la ONU se niegan a poner los víveres en manos de las fuerzas norteamericanas, como lo hacen en cambio ONGs que trabajan con la agencia USAID del Departamento de Estado. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje