Un general estadounidense confirmó que continuarían persiguiendo a los dirigentes iraquíes

Operación simbólica contra uno de los palacios de Saddam Hussein

La operación tenía como objetivo el palacio de Tharthar, a orillas de un lago a unos 90 kilómetros del noroeste de Bagdad, «una residencia conocida por ser utilizada por Saddam Hussein y sus hijos», anunció ayer jueves el general Vincent Brooks, portavoz del mando central estadounidense.

Sin facilitar detalles concretos, pero presentando para las televisiones del mundo entero las imágenes grabadas en el color verdoso que generan las cámaras de visión nocturna, el general reconoció que quería demostrar «la capacidad de la coalición a operar en cualquier lugar y contra cualquier objetivo del régimen» iraquí.

Después de la tentativa de «decapitación» de la dirección iraquí con la que comenzó la guerra el 20 de marzo, la coalición parecía querer una vez más meter el miedo en el cuerpo a los dirigentes iraquíes que se muestran casi diariamente por televisión.

La operación no permitió detener a ningún dignatario del régimen pero sí la incautación de documentos que, según el general Brooks, podrían contener «informaciones valiosas».

Los palacios presidenciales que, según el mando militar, forman parte de la cadena de mando militar iraquí, son bombardeados regularmente.

El general Brooks no quiso precisar si la coalición disponía, antes de realizar la operación en el palacio de Tharthar, de informaciones sobre la presencia en el lugar de personalidades del régimen.

El comando encargado de la operación, que fue trasladado en helicóptero, recibió a su llegada disparos procedentes de la DCA (defensa antiaérea) iraquí, pero no sufrió pérdidas, según el general Brooks.

En las imagénes presentadas por el mando, el complejo presidencial parece amplio, varias torres se alzan en su perímetro, de las cuales al menos uno había sido alcanzada por tiros, al parecer cohetes.

Según las imágenes, un helicóptero, al parecer de tipo Chinook, se posa en el complejo del que descienden siluetas de hombres fuertemente armados que aparecen un poco más tarde en el interior de un edificio ante una ventana, cuyas cortinas se balancean.

Acompañaban a las imágenes el ruido de ráfagas de disparos de armas automáticas y de explosiones.

El general estadounidense confirmó además que continuarían persiguiendo a los dirigentes iraquíes.

«Si tenemos datos sobre la presencia de dirigentes del régimen (en los palacios), los atacaremos», advirtió Brooks.

El militar indicó, por otro lado, que las fuerzas especiales estadounidenses mantenían desde el miércoles el control de la represa de Hadithat, que regula el curso del río Eufrates, a unos 200 kilómetros al noroeste de Bagdad, para evitar acciones de sabotaje. *

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