Los familiares de los prisioneros de Um Qasar son remitidos a la Cruz Roja

Los iraquíes que se acercan a preguntar por la suerte de sus familiares hechos prisioneros de guerra y detenidos en un campo controlado por las fuerzas británicas en Um Qasar, en el sur de Irak, son remitidos al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que lleva a cabo una misión humanitaria en esa ciudad desde el lunes.

«No tenemos ninguna respuesta. Diríjanse al CICR», responde automáticamente uno de los soldados que montan guardia a la entrada del campamento, al noroeste de Um Qasar.

Unas veinte mujeres y hombres, reunidos delante del campamento, no escatiman esfuerzos en busca de cualquier información, por insignificante que parezca, sobre sus familiares de quienes no tienen noticias desde los primeros días de la guerra, que comenzó el 20 de marzo.

«Supe que mi hijo, Saber Ali Qassem, un militar de 25 años, fue capturado y encarcelado en Um Qasar y vine para tener noticias de él», dice una mujer.

Esta iraquí, que pidió el anonimato, asegura que la información sobre la captura de su hijo se la facilitaron «sus camaradas de unidad».

Perplejos, los familiares de los prisioneros observan el campamento formado por carpas gigantes rodeadas de alambre de púas, colindante al cuartel general de las fuerzas británicas en la periferia de la ciudad. *

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