Ilusiones de una guerra fácil

El primer alfil del equipo que preveía una «guerra fácil» en Irak fue el vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, quien el 16 de marzo, cuando faltaban unas 72 horas para el estallido del conflicto, entró por la televisora NBC a la casa de millones de norteamericanos para decirles que los combates durarían poco, «semanas más que meses».

Con la invasión ya decidida (y él estaba obviamente ya al tanto de eso), Cheney afirmó en aquel momento que «las cosas están yendo tan mal para los iraquíes que estoy convencido de que seremos recibidos como libertadores».

«Pienso que la guerra será relativamente breve  afirmó , y durará semanas más que meses».

En cuanto a la previsible resistencia de los militares iraquíes, Cheney tenía las ideas claras, pero equivocadas. «Los soldados regulares no lucharán mucho, e incluso elementos importantes de la Guardia Republicana posiblemente se harán a un lado».

Las cosas no están marchando de esta manera, aunque se debe admitir que la Guerra del Golfo 2 está en curso desde hace menos de dos semanas y Cheney, al menos en cuanto a la duración del conflicto, podría haber acertado. Pero los estadounidenses con memoria confrontan las previsiones de entonces con las imágenes de ahora y se hacen preguntas.

Según una encuesta de la CNN y el USAToday, cuyos datos fueron publicados ayer, sólo uno de cada tres estadounidenses piensa que la administración del presidente George W. Bush brindó, antes del conflicto, una información correcta y completa sobre la situación a enfrentar en el Golfo. Tres de cada diez, en cambio, piensan que la Casa Blanca quiso pintar las cosas más fáciles para alentar el consenso.

Así lo habría hecho el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, quien el 7 de febrero en Aviano, Italia, galvanizó a las tropas de la base aérea estadounidense afirmando que «nadie puede saber cuánto durará la guerra, si seis días o seis semanas… no creo que seis meses».

Los seis días ya pasaron, y las semanas están en marcha.

El 11 de marzo, hablando durante una reunión de veteranos de guerra, el «número dos» de Rumsfeld, Paul Wolfowitz, uno de los ideólogos del «golpear a Irak», se hizo también portavoz del optimismo. «El pueblo iraquí entiende qué cosa está en juego y, como el pueblo francés en los ’40, verán en nosotros a los libertadores». *

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