Bombardeo angloestadounidense mató a 33 civiles, entre ellos 9 niños, e hirió a 310
El director del hospital local confirmó las víctimas por ese ataque, que según fuentes aliadas les permitió la conquista de un puente.
Los muertos y heridos eran todos civiles, en su mayoría campesinos, mujeres y niños que «estaban trabajando en el campo o en sus casas», aseguró el vocero de la Cruz Roja en Bagdad, Roland Huguen Benjamin, quien describió el terrible escenario con el que miembros de la entidad humanitaria se encontraron una vez finalizado el bombardeo.
«Nos preguntamos qué tipo de armas han sido utilizadas para estos bombardeos» sobre una región esencialmente agrícola, añadió Huguen Benjamin.
El ataque preludió la conquista ayer , según los aliados, de un puente sobre un canal al sur de la ciudad de Hillah, situada a unos 80 kilómetros de Bagdad, con violentos combates en los que intervinieron dos bombarderos B–52.
«Al inicio hubo una resistencia muy fuerte. Pero la eliminamos. Continuamos avanzando en base a los planes», dijo el vocero aliado al comunicar la toma del puente.
Al dar a conocer el ataque, el ministro de Información iraquí, Mohammed Saeed, dijo que los niños muertos en el bombardeo son nueve.
«Entre estos mártires hay también un recién nacido», denunció el funcionario.
Testigos dijeron que las bombas aliadas cayeron sobre el barrio residencial de Nader, al sur de la ciudad.
La emisora de televisión árabe Al Jazira mostró las imágenes de cadáveres transportados en un carro arrastrados por un camión. Sobre la tierra, junto al carro, se pudo ver el cuerpo de un niño de unos 8 o 9 años en una caja sin tapa.
«Se trata –dijo la emisora– de civiles muertos en la zona de Hillah», ciudad del sur de Bagdad a la que los norteamericanos afirman haberse acercado en las últimas horas en el curso de su avanzada hacia la capital.
En los bombardeos sobre Hillah, agregó Al Jazira, murieron «decenas» de civiles.
El portavoz del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Bagdad, Huguen–Benjamin, calificó como «un horror» los sangrientos bombardeos que devastaron la ciudad de Hillah, sur de Bagdad.
«Nuestro grupo de cuatro personas fue al hospital de Hillah, y lo que vieron fue un horror. Hay decenas de cuerpos desmembrados», dijo.
El portavoz de la CICR dijo además que los bombardeos causaron «decenas de muertos y 450 heridos».
Los muertos y heridos, «sobre todo son mujeres y niños. Son todos civiles, campesinos y sus familias, que estaban trabajando en los campos o en las casas», concluyó el vocero de la Cruz Roja.
Siete civiles iraquíes, entre ellos niños, murieron antes de ayer al ser baleados por soldados estadounidenses que abrieron fuego contra el automóvil en el que viajaban que no se detuvo en el puesto de bloqueo cercano a Najaf, 150 kilómetros al sur de Bagdad.
Así lo anunció el comando central de las fuerzas estadounidenses en Qatar.
Según las primeras informaciones suministradas, 13 personas se encontraban a bordo del vehículo cuando los militares estadounidenses abrieron fuego en un puesto de bloqueo controlado por las fuerzas armadas de Estados Unidos, sobre una ruta cercana a Najaf.
Además de los siete muertos, a primera vista todas mujeres y niños, otras dos personas resultaron heridas. Las fuentes no informaron sobre el resto de los ocupantes del rodado.
Al ver que el automóvil no se detenía, los militares dispararon en un principio al aire y luego contra el motor, agregaron las fuentes.
Según el comando central de las fuerzas estadounidenses una de las causas por las cuales los soldados dispararon contra el vehículo es que los que iban a bordo no entendieron las órdenes, ya que pocos militares norteamericanos hablan árabe.
«Inevitable» para Washington
Estados Unidos justificó la masacre de Najaf, cuyas víctimas fueron mujeres y niños iraquíes, con el argumento de que la muerte de civiles es «inevitable» en toda guerra y acusó al presidente de Irak, Saddam Hussein, de ser el «culpable» de lo ocurrido.
«La culpa de que hayan muerto es de Saddam», aseguró Ari Fleischer, el portavoz del presidente norteamericano, George W. Bush, al ser consultado acerca de la masacre de Najaf por periodistas acreditados en la Casa Blanca.
Ayer, un grupo de soldados estadounidenses abrió fuego contra un vehículo en un puesto de control cerca de Najaf, a 150 kilómetros de Bagdad, y mató al menos a siete civiles iraquíes, en su mayoría mujeres y niños.
Según el corresponsal del diario norteamericano The Washington Post, testigo del hecho, fueron «entre seis y doce disparos de vehículos acorazados».
Bush se limitó a manifestar «pena» por la tragedia de Najaf, a través de su potavoz, Fleischer, quien agregó que la guerra «provoca sufrimientos y el presidente los lamenta». También hoy los civiles fueron blanco de los ataques de la coalición anglo-estadounidense en Hillah, provincia de Babilonia, al sur de Bagdad.
Treinta y tres civiles murieron, entre ellos nueve niños, y otros 310 resultaron heridos durante el bombardeo que azotó a la localidad, según la versión de fuentes militares iraquíes.
Esa versión fue confirmada indirectamente por el portavoz del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Bagdad, Roland Huguen-Benjamin, quien calificó como «un horror» los bombardeos que devastaron a Hillah, una zona básicamente agrícola.
«Nuestro grupo de cuatro personas fue al hospital de Hillah, y lo que vieron fue un horror. Hay decenas de cuerpos desmembrados», relató. Los muertos y heridos, «sobre todo son mujeres y niños, son todos civiles, campesinos y sus familias, que estaban trabajando en los campos o en las casas», informó el vocero de la Cruz Roja.
Antes de que trascendiera el número de víctimas civiles del bombardeo a Hillah, el general estadounidense Vincent Brooks calificó de «inevitables» las pérdidas de civiles y agregó que estos episodios «tristemente forman parte de la historia de todas las guerras».
El militar también acusó al gobierno iraquí de poner en riesgo a los civiles al usarlos, dijo, como escudos humanos en el campo de batalla. «La sangre está en las manos del régimen», expresó Brooks.
Según los analistas, la muerte de civiles en Irak comenzó a impactar negativamente en la opinión pública de Gran Bretaña y Estados Unidos, que comienza a insinuar dudas en relación con la guerra y sus consecuencias.
En su edición de ayer, The New York Times aseguró que «si estas escenas (de muertes civiles) se convierten en rutina, ganaremos cuando queramos en el campo de batalla, pero habremos perdido antes la guerra política», en alusión a la reacción del mundo árabe.
Los analistas también dicen que el gobierno de Bush pretendía mostrar una «guerra al estilo Hollywood en la que las fuerzas armadas aparecerían rescatando niños hambrientos y civiles festejando haber sido liberados de Saddam».
Sin embargo, las imágenes que circulan en los medios muestran otra cosa. Civiles muertos y heridos.
Fleischer, para explicar el comportamiento de la población iraquí, argumentó que «el presidente Bush está convencido de que lentamente pero inexorablemente, conquistaremos el corazón y la mente de los civiles iraquíes cuando vean que aumenta la seguridad en la región y cuando vean llegar la ayuda humanitaria».
Mientras tanto, la ayuda humanitaria tarda en llegar a las grandes ciudades de Irak. «No sólo en Bassora (sur de Irak) la situación humanitaria es preocupante», denunció el secretario general de la ONU, Kofi Annan.
En relación con las muertes de Najaf, el portavoz de la Comisión Europea, Reijo Kemppinene, denunció que «no se trató de un hecho aislado, porque ya muchos
civiles murieron en esta guerra y no queremos ver otros casos como este». *
Te recomendamos
no cierra
Las explicaciones de Adorni de su incremento patrimonial: pendrives con bitcoins y dinero aparecido del padre
El jefe de Gabinete de Milei sigue enredándose en su propia madeja de explicaciones sobre el suntuoso incremento patrimonial que le fue descubierto desde que es funcionario público. Ahora, dice haber encontrado US$500.000 en un pendrive.
Compartí tu opinión con toda la comunidad