Centroamericanas

Caravana de madres de emigrantes desaparecidos en México rumbo a EE.UU.

Llegaron de El Salvador, de Honduras, de Guatemala y de Nicaragua: sus hijos buscaban un futuro mejor en Estados Unidos, y para conseguirlo viajaron por tierra a México como escala para cruzar hacia Norteamérica. Pero desaparecieron sin dejar rastro.

Foto: prensalibre.com

Decenas de madres centroamericanas realizan ahora una caravana por las principales ciudades mexicanas, intentando que las autoridades atiendan sus reclamos, y mostrando a cada paso, fotografías de sus hijos, a la prensa, a la policía, a los vecinos, a quien quiera verlas, con la esperanza de que alguien les dé una pista.

Un total de 70.000 personas han desaparecido en México en estas condiciones desde 2006, y la fuerza de estas madres que no quieren ni remotamente dar por sentado que sus hijos pueden haber muerto, está impulsando a otros familiares de centroamericanos desaparecidos a sumarse a esta marcha.

Las lágrimas de la alegría

La mayoría de los testigos mira con dolor e incluso con lástima a las “madres del zócalo”, como llaman ya a estas mujeres que desde ese epicentro mexicano partieron en su gira en autobuses.

Pero no todo son lágrimas. Emeteria Martínez se ha convertido en un ícono de su esperanza. Durante 20 años buscó a su hija desaparecida en México mientras intentaba ingresar a territorio estadounidense: la habían asaltado y había perdido todo, sobrevivió en un pueblo ignoto, en un mundo que aún no conocía los celulares, y allí hubiera seguido de no haber sido porque vio en Internet a su madre, reclamando por ella con una foto vieja, que llevaba colgada al cuello. Se encontraron nuevamente.

Mercedes Moreno, salvadoreña y residente en Los Ángeles, perdió a su hijo cuando este fue deportado a El Salvador por la “migra” estadounidense, en medio de la guerra civil salvadoreña. Preso y torturado, logró huir y llegó a México, pero desapareció en plena capital.

Conoció la historia de Emeteria y se contactó con el Movimiento Migrante Mesoamericano. Encontró a su hijo. “Ayer mismo, en un mercado de Tlaxcala, diez personas reconocieron al hijo de una mujer nicaragüense”, relata una de las integrantes de la caravana. El camino volvió a fortalecerse.

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