El presidente Lula lanzó su plan contra "esta vergüenza nacional"

La meta es "Hambre Cero"

«Convoco a todos los hombres y mujeres de este país a participar del combate contra esta vergüenza nacional que es el hambre», dijo Lula al anunciar el lanzamiento del plan, que comparó con una operación de guerra por su complejidad.

«Pero nuestra guerra no es para matar a nadie. Es simplemente para salvar vidas», dijo el presidente brasileño. «Todos tenemos un papel para cumplir en esta tarea. El hambre no será derrotado de la noche para el día. La victoria contra el hambre va a exigir mucho esfuerzo, mucha persistencia durante los próximos cuatro años», añadió.

Lula también salió al cruce de quienes acusan al programa de asistencialista. «Hambre Cero es mucho más que un programa de distribución de alimentos (…) Vamos a crear las condiciones para que todas las personas de este país puedan comer decentemente tres veces al día, todos los días, sin precisar de donaciones. Brasil no puede seguir conviviendo con tanta desigualdad», sostuvo.

El presidente se mostró confiado en poder cumplir su promesa de asegurarle tres comidas diarias a los brasileños. «Sé que otros antes de mí trataron de combatir al hambre, pero no lo lograron porque no le dieron la prioridad que yo le he dado y no contaron con la extraordinaria movilización social que hoy existe».

«La sociedad alimentada demuestra su hambre de participación.

Es otro tipo de hambre, un hambre de dignidad, de solidaridad, de salud», dijo Lula, que creó el ministerio extraordinario de Seguridad Alimentaria y Combate al Hambre, a cargo del economista José Graziano, que elaboró el proyecto. En una ceremonia en el Palacio del Planalto, sede del gobierno, a la que asistieron medio millar de personas, incluido su gabinete, gobernadores, prefectos y representantes de entidades civiles, Lula puso en funciones a los 46 representantes que formarán el Consejo de Seguridad Alimentaria, que evaluará el desempeño del plan, del cual ahora se ponen en marcha seis de las 60 acciones que prevé.

El presupuesto 2003 prevé una partida de 1.800 millones de reales, unos 500 millones de dólares, para el programa, fondos que serán engrosados con otros 800 millones de dólares procedentes de partidas de otros ministerios, de donaciones privadas y de aportes del Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización para la Agricultura y Alimentación de la ONU (FAO), entre otros. Hambre Cero está en fase de definición y sus responsables no tienen aún un registro completo de posibles beneficiarios. El gobierno fijó como límite para su elaboración el 31 de agosto, cuando deberá enviar al Parlamento el Plan Plurianual 2004-2008, en el que debe estar detallado el programa.

El programa comenzará con una experiencia piloto de seis meses la próxima semana en Guaribás y Acauá, dos pequeñas aldeas del interior del estado nordestino de Piauí, de los más pobres de Brasil, donde el 75 por ciento de los habitantes son analfabetos y sólo el 5 por ciento tiene acceso al agua.

Una primera etapa prevé la distribución de la «tarjeta-alimentación» que permitirá a 397 familias de Guaribas y a 500 de Acauá, retirar 50 reales mensuales, unos 12 dólares, para la compra de alimentos, en base a un «menú» elaborado por las autoridades para fortalecer la producción local y respetar las costumbres alimenticias. La idea es que a final de año haya 1,5 millones de familias beneficiarias, en 1.000 municipios.

Cada aldea o ciudad tendrá un «comité gestor», integrado en su mayoría por amas de casa, que supervisará la marcha del programa. Sólo estará prohibida la compra de tabaco y alcohol. En total, la etapa experimental del plan prevé la puesta en marcha de seis acciones. Además de la «tarjeta» se comenzará con el refuerzo de la merienda escolar, cursos de alfabetización, restaurantes populares, bancos de alimentos y la movilización de la sociedad civil, que será invitada a donar dinero y alimentos y participar en construcción de comedores u otras iniciativas.

El modelo original de Hambre Cero fue elaborado por el Instituto Ciudadanía, Organización no Gubernamental vinculada al Partido de los Trabajadores (PT). El plan preveía 41 acciones articuladas, que fueron cambiando ante las críticas recibidas.

Entre las modificaciones, fue desechada la exigencia de comprobantes de compra a las amas de casa beneficiadas, algo muy difícil en pequeñas aldeas donde el comercio suele ser informal.

«Todo dependerá del lugar. Valdrá un recibo, una nota del verdulero o hasta un testigo, en caso de que un comerciante o beneficiario sea analfabeto», dijo Graziano, quien rechazó que el plan sea simplemente asistencialista.

«Hambre Cero comienza por el combate al hambre, porque quien está con hambre no puede hacer nada más», dijo, y subrayó que el gobierno es consciente de que «lo que acaba verdaderamente con el hambre es el crecimiento económico del país». *

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