Oposición política, social y de los diarios a la guerra

Argentina reiteró que no apoyará la guerra de Bush

Pero a la vez el canciller Carlos Ruckauf que se reunió con el secretario general de la Onu, Kofi Annan, definió cuál sería su contribución ante una eventual operación de Naciones Unidas en el conflicto.

Las consultas periodísticas en el espectro político, resumen una gran oposición a la política guerrerista de George W. Bush.

El presidente Eduardo Duhalde ya le había anticipado al secretario de Estado, Colin Powell, la postura argentina durante un breve encuentro en Davos, Suiza.

Con todo, algunos funcionarios de la Cancillería, que acompañaron militantemente la política de «relaciones carnales» con los EEUU intentaron modificar la posición oficial. Fuentes confiables contaron a este diario que incluso el embajador argentino en Washington, Eduardo Amadeo, era partidario de compartir la posición estadounidense.

Amadeo acompañó al vicecanciller Martín Redrado al Departamento de Estado donde se repitió lo que Ruckauf realizó en la sede de la ONU.

Aunque no tiene relación directa con estas novedades, que implican una modificación de la política exterior que aplicó Menem en las relaciones con EEUU, Washington designó como nuevo embajador aquí al diplomático republicano, Lino Gutiérrez, nacido en La Habana y llevado de niño a Miami.

Un duro en la Embajada norteamericana

Gutiérrez tiene un legajo de dureza ostensible: participó de la invasión a Grenada en 1983, así como en el respaldo a los «contras»: más tarde, entre otros destinos, fue embajador en Nicaragua. Se lo ubica en la música que entona Otto Reich, frustrado subsecretario para Asuntos Latinoamericanos.

Gutiérrez reemplaza a James Walsh, un diplomático con buenas relaciones con los lideres políticos. Algunos de ellos escucharon confidencias sobre el rumbo externo de su Presidente.

Ruckauf le entregó a Kofi Annan un documento de nueve páginas que contiene una lista con nombres de diversos especialistas de las Fuerzas Armadas argentinas.

Se trata de una selección de expertos con conocimientos en armas químicas, explosivos y minas, demoliciones, polución ambiental, intoxicaciones, tecnología nuclear y misilística; producción, prueba y almacenamiento de armas químicas y médicos especializados en diagnosticar a víctimas de estos armamentos, así como técnicos en pruebas de laboratorio para testeos de armas químicas.

En el documento se incluyó también la oferta de brindar un equipo de ocho hombres de la Armada para actuar en caso de guerra química. La ONU está trabajando en distintos escenarios de contingencia sobre cómo actuar en Irak luego de lo que cree que será un devastador ataque militar por parte de los Estados Unidos y un puñado reducido de aliados.

Ruckauf opinó que esta nueva posición argentina «no afectará» las relaciones con la administración de George W. Bush. «Argentina se ha manifestado claramente en contra del régimen iraquí y de su actitud de violar las resoluciones del Consejo de Seguridad. Lo hicimos en la Asamblea General y lo volveremos a hacer», señaló.

Oposición a la guerra

La totalidad de los candidatos presidenciales consultados por La Nación coincidió en rechazar un involucramiento de la Argentina en una eventual guerra en Irak, si el ataque es resultado de una determinación unilateral de los Estados Unidos. Desde Miami, donde desde ayer se encuentra Carlos Menem, su operador, el ex embajador de la Argentina en los Estados Unidos Diego Guelar señaló que «lo más convincente es apoyar una decisión que no sea unilateral, sino en el marco de la ONU».

Sin embargo, hombres más influyentes del entorno de Menem, como Jorge Castro, es partidario de que se establezca una posición de respaldo a Bush, tanto por razones de enfoque de lo que ocurre en el mundo como por la necesidad que tendrá la Argentina de contar en el futuro inmediato de la ayuda estadounidense para superar su crisis económica.

El compañero de fórmula de Adolfo Rodríguez Saá, Melchor Posse, sostuvo que la Argentina «tiene que mantenerse al margen y no ir a guerras donde no tendría sentido participar».

Tras reunirse en Madrid con el jefe del gobierno español, José María Aznar, el candidato del Movimiento Federal Recrear, Ricardo López Murphy, consideró que la Argentina debe seguir las reglas de Naciones Unidas con respecto a Irak.

Elisa Carrió, la candidata del ARI, prendió una luz de alerta: «Si la crisis se generaliza y la Argentina interviene en el conflicto, entonces se estaría poniendo en juego la supervivencia de la Nación», advirtió. A la vez los precandidatos radicales Rodolfo Terragno y Leopoldo Moreau coincidieron en rechazar la participación argentina en un conflicto en Irak.

Los socialistas, el Movimiento de Integración y Desarrollo, el Frente para el Cambio e Izquierda Unida también sumaron su oposición a la participación argentina en un eventual conflicto en Irak.

La izquierda política y el movimiento social, ha concretado movilizaciones callejeras incluso frente a la embajada de los EEUU contra la guerra.

La oposición a Bush promovió un encendido editorial del matutino pro conservador La Nación, de franco rechazo a la guerra, postura compartida por los principales diarios y medios de comunicación del país. *

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