Iraquíes se preparan ante posible ataque
«Esperamos que no haya una guerra. Las guerras no son buenas para nadie, sólo causan destrucciones», afirma Ziad al-Bazi, un comerciante de una calle del centro de Bagdad.
«No estamos verdaderamente preocupados. Pero ¿qué podemos hacer?» para evitar una guerra, se preguntó en tono fatalista.
«Estamos cansados de esperar, de sufrir. Hemos vivido años de guerra. Hemos sufrido doce años de sanciones. Ya nada nos afecta, estamos inmunizados», explicó.
Esta opinión es compartida por la mayoría de los iraquíes que temen cada vez más una intervención militar en Irak, al que Estados Unidos acusa de poseer o fabricar armas de destrucción masiva.
«Vivimos en un estado nervioso desde hace años. Cada cierto tiempo, Estados Unidos nos ataca o amenaza con hacerlo», afirma por su parte Ahmad, un taxista.
En su opinión, la causa «no es las armas prohibidas o el presidente Saddam (Hussein). Somos los únicos en el mundo árabe que constituimos una amenaza para su aliado: Israel. Además, tenemos las segundas reservas mundiales de petróleo».
«Si se entra en guerra, los estadounidenses destruirán nuestros servicios, nuestras instalaciones hidráulicas y eléctricas y nuestros puentes», pero «los reconstruiremos y volveremos al punto de partida», agregó con total convicción.
«Si la guerra no se produce, será igual de malo (para Irak) ya que sabemos que los estadounidenses no estarán nunca satisfechos. Seguirán insistiendo en los mismos temas y los inspectores de la ONU reanudarán sus idas y venidas» en Irak, añadió.
Los jefes de los inspectores de desarme de la ONU, que regresaron a Irak en noviembre después de cuatro años de ausencia, presentarán el lunes un informe sobre su misión ante el Consejo de seguridad de la ONU. Los iraquíes temen que ese informe dé pie a una guerra.
Los iraquíes, acostumbrados a padecer penurias durante los períodos de crisis, quedaron relativamente aliviados al conocer la decisión gubernamental de suministrarles raciones alimentarias suplementarias para los próximos seis meses.
«Muchas personas se abastecieron de alimentos, de medicamentos y de carburante. Otros compraron generadores y escondieron provisiones de gasolina en sus jardines», explicó Hachem Mohammad, un comerciante.
Uno de sus clientes, Hassan, tomó la palabra: «¿Quiere usted realmente saber lo que sentimos? Se lo voy a decir: somos iraquíes y sentimos lo mismo que sienten todos aquellos que participan en manifestaciones en el propio Estados Unidos. Estamos asqueados por las guerras y queremos vivir en paz», aseguró.
Tony Blair acepta dar más tiempo a los inspectores
Bagdad alzó el tono este domingo prometiendo, en caso de invasión de Irak, pérdidas enormes a Estados Unidos, en tanto que Gran Bretaña, por voz de su primer ministro Tony Blair, se alineó junto a quienes preconizan otorgar más tiempo a los expertos en desarme de la ONU.
Tony Blair, que debe reunirse el viernes con el presidente estadounidense George W. Bush en Camp David, declaró el domingo que habría que otorgar a los inspectores «el tiempo necesario» para que cumplan su tarea, precisando que la misma debería resumirse en semanas y no en «meses». El secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, declaró que «no se debe permitir que la situación actual (con Irak) dure», en un discurso ante el Foro económico mundial de Davos (este de Suiza) en vísperas de la decisiva reunión del Consejo de Seguridad de ONU en la que los jefes de la inspección presentarán un informe sobre el estado y resultado de sus tareas.
Powell agregó que el régimen iraquí «falló la prueba» de la declaración sobre sus armamentos, que entregó en diciembre a la ONU, y afirmó que en ese documento de 12.000 páginas «trató de ocultar por su volumen la falta de veracidad».
En el Foro económico mundial de Davos, en el este de Suiza, Powell también acusó el domingo al presidente iraquí, Saddam Hussein, de tener «lazos claros con grupos terroristas, especialmente con Al Qaeda».
El secretario de Estado acogió con cortés reserva la propuesta suiza formulada el sábado por la canciller Micheline Calmy-Rey de organizar en Ginebra una reunión de la «última oportunidad» entre norteamericanos e iraquíes.
Washington, que acusa a Irak de poseer armas de destrucción masiva y amenaza con desarmar al país por la fuerza se mostró irritado por los llamamientos a dar más tiempo a los inspectores onusianos formulados por Francia y Rusia, ambos países miembros permanentes del Consejo de seguridad de la organización internacional.
Como un signo de aumento de la tensión por parte de Washington, los estrategas militares del Pentágono estudian la opción nuclear para destruir centros de comando subterráneos del presidente Saddam Hussein, según un experto estadounidense citado por Los Angeles Times.
Interrogado por la AFP sobre tales revelaciones, un responsable del gobierno estadounidense se contentó con recordar que «Estados Unidos se reserva el derecho de defenderse y defender a sus aliados por todos los medios necesarios».
Los planes para utilizar armas nucleares contra Irak son evaluados en el Comando Estratégico de Omaha (Nebraska), en las oficinas del Estado Mayor conjunto en el Pentágono y en un «sitio no revelado» en Pennsylvania, donde el vicepresidente Dick Cheney se refugió tras los atentados terroristas de 2001, dijo el especialista William Arkin, citando múltiples fuentes.
En esa escalada de la tensión internacional, el periódico Babel, del hijo mayor del presidente iraquí, Udai, advirtió el domingo a Estados Unidos y Gran Bretaña que repatrarían a sus soldados «en bolsas de plástico» si invadían Irak.
Por su parte, el director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Mohamed ElBaradei, presionó el domingo a Irak para que convenza a sus investigadores de aceptar interrogatorios privados por parte de los inspectores en desarme de la ONU. Tres científicos iraquíes se negaron el sábado a que los interroguen los inspectores de la ONU en Irak.
«Es lamentable», dijo ElBaradei a los periodistas antes de tomar el avión en Viena para dirigirse a Nueva York donde debe presentar un muy esperado informe el lunes ante el Consejo de seguridad de la ONU.
«Irak dijo que alentaría a sus investigadores para que se dejen entrevistar en privado y espero que acelere el proceso», agregó.
Bagdad debería hacerles entender «que es conveniente para Irak permitirnos mantener esas entrevistas en privado», concluyó ElBaradei.
Mientras, la opinión pública internacional es cada vez más hostil a una guerra contra Irak, incluso en Estados Unidos, donde el porcentaje de confianza del presidente Bush se encuentra por debajo del 60%, según recientes sondeos. *
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