La polarización en Venezuela no perdona ni a las familias

Hermanos, primos y demás miembros de conocidas familias no escapan a la preocupante polarización política en Venezuela, que ha dividido en dos bandos a los ejes que rigen la vida económica y política del país.

La división ha golpeado incluso la estabilidad emocional de muchas parejas, cuyas pasiones políticas en torno a la controversial figura del presidente Hugo Chávez han sobrepasado cualquier lazo de amor, amistad o respeto.

A los públicos encontronazos familiares se sumó esta semana el del general Felipe Acosta Carles, de la militariza Guardia Nacional, tristemente célebre por haber eructado hace una semana ante periodistas en medio de un violento allanamiento a empresas privadas de alimentos.

Un grupo de hermanas de Acosta Carles envió un comunicado a los medios de comunicación dos días después «deplorando las acciones» de su hermano y pidiendo que no se manchara el nombre de la familia.

Juan Carlos y Ana María engrosaban desde hace cuatro años el universo de concubinatos jóvenes venezolanos; su única preocupación era mantenerse unidos pese al alto costo de la vida en Venezuela. Pero, gracias a las obstinadas defensas de sus posiciones políticas, Juan Carlos ahora se encuentra durmiendo en la casa de sus padres «por chavista». «Es insoportable vivir en una casa donde cada uno tiene posiciones irreconciliables», admitió a la AFP el ingeniero de 30 años, quien no dudó en culpar a las discusiones políticas mantenidas con su novia, por el rompimiento de un lazo de cinco años «que iba para matrimonio».

«Teníamos nuestras peleas constantes, pero sin duda ayudó el hecho de que yo simpatizara con Chávez y ella sea una escuálida (como llaman los seguidores del presidente a la oposición)», indicó Juan Carlos, quien no duda en volver con su novia «después que la tormenta pase».

Pero la intolerancia política no sólo llega a las parejas. Familias cuyos miembros son connotados políticos, militares, economistas, artistas, abogados y periodistas de la vida pública venezolana también han sido separados por la política.

Uno de los casos más conocidos son los hermanos abogados Escarrá. Por un lado está Herman, experto constitucional que ayudó Chávez a concebir la Constitución bolivariana aprobada en 1999, pero a raíz de diferencias con el mandatario se alejó del proyecto de «revolución bolivariana» y ahora aboga por una salida legal del gobierno.

Esta posición sin duda choca con la de su hermano Carlos, un magistrado del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que es abierto simpatizante de Chávez y conductor de un programa de entrevistas en el canal estatal Venezolana de Televisión.

Otros hermanos, los Toro Hardy, son también reflejo de distanciamientos: José Toro es un ex presidente de la estatal Petróleos de Venezuela que defiende a ultranza la paralización en la petrolera para presionar la salida de Chávez en el paro general que lleva casi dos meses.

Sin embargo, su hermano Alfredo es el actual embajador venezolano en Londres y en varios comunicados ha expresado su defensa del gobierno y ha deplorado las «intenciones golpistas» de la oposición.

Otro de los defensores incondicionales de la «revolución bolivariana» es el también embajador venezolano ante la OEA, Jorge Valero, quien no duda en acusar a los medios de comunicación y a los militares de utilizar métodos extra constitucionales para sacar a Chávez del poder.

Pero sus acusaciones involucran a su hermano Hidalgo, quien preside el frente de militares retirados contra el gobierno y que fue apresado por los cuerpos de seguridad el año pasado por sus acciones «conspirativas».

En diciembre pasado, Hidalgo pidió ante las cámaras de televisión que su hermano Jorge retirara su apoyo a Chávez al recordar «los lazos de familia».

Los conocidos hermanos artistas Simón y José «Joselo» Díaz también han montado tienda aparte respecto a sus visiones políticas. Simón, connotado músico folclórico compositor del célebre tema «Caballo viejo», prestó su voz a la canción «Canto por la vida», himno utilizado en actividades de la oposición. La canción tiene como respuesta oficialista la gaita (ritmo tradicional a base de tambores) «Chávez los tiene locos», escrita y cantada por su hermano Joselo, veterano comediante y amigo personal de Hugo Chávez. *

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