Visiones contrapuestas de las dos estrellas de Davos

Powell habla de guerra y Lula de paz y hambre

Las dos estrellas de esta edición del Foro ofrecieron visiones del mundo contrapuestas en sendos discursos. Powell fue el primero en expresarse y dedicó casi toda su intervención a la crisis iraquí, en vísperas de la presentación ante el Consejo de Seguridad de la ONU del informe de los inspectores de la ONU en Irak.

El jefe de la diplomacia estadounidense declaró que su país estaba «determinado» a hacer lo necesario para que «no se permita que dure la situación actual» con Irak.

Agregó que el régimen iraquí «no pasó la prueba» de la declaración sobre su armamento que entregó en diciembre pasado a la ONU, al afirmar que dicho documento de 12.000 páginas intentó «disimular con su volumen la falta de verdad».

El secretario de Estado aseguró que su país estaba «preparado para actuar incluso si otros no están dispuestos a sumarse» a la operación, en clara alusión a las reservas emitidas por países como Francia y Alemania.

También acusó al régimen iraquí de tener «vínculos claros con grupos terroristas, especialmente con Al Qaeda», la red del multimillonario de origen saudita Osama bin Laden.

Menos de dos horas después, desde la misma tribuna, tras llegar a Davos procedente del Foro Social Mundial de Porto Alegre (sur de Brasil), Lula dejó claro que su prioridad era la paz y la lucha contra la pobreza.

«Precisamos urgentemente unirnos en torno a un pacto mundial por la paz y contra el hambre y que quede seguro que Brasil hará su parte», declaró el presidente, provocando los aplausos del público de la nevada y helada Davos.

Lula, aprovechó la tribuna que le ofreció el Foro económico para proponer la creación de un «Fondo internacional de lucha contra la miseria y el hambre en los países del tercer mundo».

Precisó que dicho Fondo tendría que estar «constituido por los países del G7 (los siete países más industrializados del mundo) y financiado por los grandes inversionistas mundiales».

Lula no dudó en afirmar que «la pobreza, el hambre y la misería son a menudo un caldo de cultivo en el que se desempeñan el fanatismo y la intolerancia» e instó a que «los conflictos sean solucionados por vías pacíficas y sólo bajo la égida de la ONU», en alusión a la crisis con Bagdad.

Ante los líderes empresariales y economistas que en los últimos años defendieron una economía liberal, Lula invitó a los presentes «en la ‘Montaña Mágica’ de Davos a mirar el mundo con otros ojos», en alusión al libro del alemán Thomas Mann, del mismo título, ambientado en la acomodada estación de esquí suiza.

«Aquí en Davos, se convino decir que hoy sólo existe un único Dios: el mercado. Pero la libertad del mercado significa ante todo libertad y seguridad para los ciudadanos», explicó.

El ex sindicalista consideró «absolutamente necesario la reconstrucción del orden económico mundial para atender a los miles de millones de personas ansiosas que viven al margen de los extraordinarios progresos científicos y tecnológicos que el ser humano fue capaz de construir».

Por último, Lula arremetió también contra la actitud de los países ricos. «De nada nos valdrá el esfuerzo exportador que queremos impulsar si los países ricos siguen defendiendo el libre comercio y practicando el proteccionismo», declaró.

Por otra parte «la perspectiva de una guerra», con una intervención militar en Irak u otros acontecimientos vinculados a la lucha antiterrorista y sus consecuencias sobre el mercado petrolero, que ya se encuentra en alza, constituyen una seria amenaza, advirtió Gail Fosler, vicepresidenta de Conference Board, el instituto privado estadounidense de estudio de la coyuntura.

En una de las primeras conferencias del Foro, la economista reconoció el riesgo de una recesión, en caso de conflicto, debido a que la economía mundial levanta apenas la cabeza tras la explosión el año pasado de la burbuja financiera, a raíz de los escándalos de las cuentas maquilladas en Estados Unidos y la caída de la Bolsa.

Una encuesta publicada en Davos también puso en evidencia los temores de los líderes empresariales internacionales de que estalle un conflicto con Bagdad.

Uno de cada dos empresarios consultados considera que el terrorismo y la guerra constituyen una amenaza significativa para el crecimiento de la actividad de su empresa, reveló el sondeo de la consultora Price WaterHouse Coopers. *

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