Pacifistas occidentales formarán escudo humano

Cientos de activistas de varios países occidentales, entre ellos Estados Unidos y Gran Bretaña, están viajando a Irak con el propósito de formar un «escudo humano» en contra de una posible guerra conducida por Washington.

Tres pacifistas canadienses confirmaron que viajarán a Irak este domingo para unirse al llamado Equipo de Paz en Irak, un movimiento creado por la campaña Voces en el Desierto.

Mary Foster, activista por la paz y la justicia social; Lisa Ndejuru, estudiante de religión en la Universidad de Quebec, y Mick Panesar, periodista y profesor universitario, dijeron el miércoles en Ottawa que pasarán dos semanas en Irak para hablar con sus ciudadanos.

Otro contingente mayoritariamente occidental partirá desde Londres este fin de semana para conformar un escudo humano en las ciudades más pobladas de Irak y dificultar así un ataque de Estados Unidos.

Esta campaña fue iniciada por organizaciones civiles de Canadá y Estados Unidos que se oponen a las sanciones que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) impone a Irak desde 1990, y a los planes de invasión de Washington.

Varios activistas del Equipo de Paz en Irak han viajado a Bagdad desde setiembre con el fin de exponer que la política del presidente George W. Bush en Medio Oriente es también resistida por muchos en Occidente.

«No tenemos ninguna ilusión de que la presencia de tres canadienses en Bagdad vaya a influir en la decisión del gobierno de Bush de atacar Irak, pero sí confiamos en que servirá de ayuda al creciente movimiento pacifista en Canadá», afirmó Foster.

«Este es nuestro principal objetivo como participantes del Equipo de Paz en Irak», añadió la activista.

Los tres voluntarios, que cuentan con respaldo financiero de sindicatos, organizaciones no gubernamentales y grupos religiosos, visitarán casas particulares, hospitales, universidades y otros centros públicos iraquíes.

También se reunirán con representantes de otras organizaciones internacionales en Bagdad, darán entrevistas a medios de prensa y participarán en protestas públicas contra la guerra.

Foster, Ndejuru y Panesar forman parte del creciente número de canadienses que se oponen a una ofensiva militar de Estados Unidos contra el régimen de Saddam Hussein.

El sábado pasado se llevaron a cabo manifestaciones contra la guerra en Irak en veintiocho ciudades canadienses.

Las formas de protesta fueron variadas, desde una gran marcha de veinte mil personas en la suroriental ciudad de Montreal hasta una vigilia a la intemperie en la comunidad indígena iqaluit de la ártica isla Baffin.

Una coalición de grupos pacifistas y religiosos había divulgado el viernes una carta abierta al gobierno de Canadá exhortándolo a que no participe de la inmimente invasión a Irak.

«La única certidumbre es que el costo de una guerra será mucho mayor que el de la actual situación, y hará más difícil alcanzar un cambio sustancial. Creemos que es nuestra responsabilidad ayudar al pueblo de Irak, no con bombas y misiles, sino con respaldo moral, político y material», señala la carta.

Los pacifistas instan al gobierno del primer ministro Jean Chrétien a que anuncie públicamente qué posición asumirá si se declara la guerra contra Irak.

«El gobierno canadiense está apostando a esperar y ver lo que pasa en Irak. Queremos pedirle que diga si apoya o no la guerra. Creo que no se compromete porque ve que el movimiento pacifista crece en todo el país y teme el costo político», sostuvo Panesar.

La semana pasada, Chrétien se vio obligado a aclarar que su ministro de Defensa, John McCallum, sólo estaba «especulando» cuando dijo que Canadá podría participar de una guerra en Irak liderada por Estados Unidos, aun sin el aval de las Naciones Unidas.

«La postura canadiense es que, en materia de paz y seguridad, la comunidad internacional tiene que hablar y actuar a través del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Nosotros creemos firmemente en el multilateralismo», aseguró el primer ministro. Ken Nichols, un ex marino estadounidense que participó de la Guerra del Golfo en 1991 y es ahora uno de los organizadores del Equipo de Paz en Irak, se manifestó confiado en que la presencia de activistas hará que Washington «piense mejor esta guerra imperialista por el petróleo».

El grupo pacifista Nosotros, el Pueblo, liderado por Nichols, anunció que enviará en los próximos días su primer grupo de cincuenta pacifistas a Irak, y espera contar con miles de voluntarios en ese país a mediados de febrero, cuando algunos observadores estiman que podría comenzar la guerra.

Nichols reconoció que su participación en el proyecto del escudo humano es en parte «una penitencia» por haber combatido en la Guerra del Golfo contra Irak, después que Bagdad dispusiera la invasión al vecino Kuwait.

Los voluntarios aseguran que se quedarán en Irak incluso si Estados Unidos lanza su ofensiva. «Nos ponemos voluntariamente en riesgo porque es el mismo riesgo que afronta el pueblo iraquí cada día», explicó Foster.

«Hay una oposición cada vez mayor a esta guerra y creo que nosotros le daremos más fuerza al movimiento pacifista en Canadá y Estados Unidos. Somos conscientes de los riesgos, pero creemos que los beneficios potenciales los superan», afirmó Panesar. *

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