Duhalde se mofa de Menem por su reclamo a la OEA
Duhalde y otros integrantes del gobierno tomaron para el churrete el pedido ante la OEA del menemismo para que supervise el proceso electoral por temor al fraude: «no tiene ninguna importancia» y «sólo causa gracia en el exterior», deslizó el presidente argentino.
«Todos los que saben que no van a llegar dicen que no habrá elecciones porque quieren ganar tiempo a ver si llegan», manifestó Duhalde con relación a las elucubraciones del menemismo. «De una derrota electoral se sale, del ridículo es un poco más difícil», dijo Duhalde en alusión a lo que podría ocurrirle a Menem en las elecciones próximas. Vaticinó que el candidato del oficialismo, Néstor Kirchner, «gana en primera vuelta por cinco o diez puntos de diferencia». Hoy parece una exageración.
En un encuentro que el presidente tuvo en Olivos con sus coroneles de la provincia de Buenos Aires para cerrar filas detrás de la candidatura presidencial del gobernador de Santa Cruz, leyó una encuesta del segundo cordón del Gran Buenos Aires, una zona muy pobre donde el sureño va a la cabeza, seguido de Menem y, más atrás, por la líder del ARI, Elisa Carrió.
«Si la encuesta es confiable, es una buena señal para Carrió», dijo a LA REPUBLICA desde Puerto Madryn, en la Patagonia, una de sus laderas. La diputada está recorriendo pueblo por pueblo de ese extenso territorio donde se van abriendo sedes del ARI.
Algunos temores
El menemismo no sólo envió por carta a César Gaviria su pedido de observadores sino que sus apoderados pidieron a la justicia electoral que no permita que el Congreso Extraordinario del Partido Justicialista pueda evitar que se realicen elecciones internas.
Para el duhaldismo «los padrones generales están absolutamente desactualizados porque desde 1983 en adelante la gente cambió de partidos políticos» y por ello busca que la asamblea que se llevará a cabo en el club de fútbol Lanús autorice a cada pretendiente a ir a las presidenciales con los símbolos sagrados del peronismo. Pero no por el Partido Justicialista (PJ), que de esta manera formalmente no participaría del comicio. Por el contrario, con internas o no, Menem quiere poder correr con los colores del PJ, convencido de que es atractivo para el electorado.
El argumento de más peso del duhaldismo es lo ocurrido en la Unión Cívica Radical. A más de mes y medio de su interna, no hay resultados oficiales y la jueza electoral, María Servini de Cubría, ordenó que se realicen otra vez en tres distritos impugnados por uno u otro de los contendientes, Rodolfo Terragno y Leopoldo Moreau: Chaco, Formosa y San Juan. Para Terragno es una decisión que favorece «al duhaldismo» dentro de la UCR, como califica a la línea de Moreau.
A pesar de sus recientes dichos, Duhalde está seguro de que serán dos los peronistas que llegarán al balotaje, y que en esa instancia Kirchner derrotará a Menem, siempre que se cumpla ese pronóstico y no ocurra que un tercero en discordia, Elisa Carrió o Adolfo Rodríguez Saá, rompa los planes.
El ex gobernador de San Luis no participará del Congreso Justicialista: «Es una trampa que favorece la lucha entre Duhalde y Menem», sostiene.
Una duda recorre los ámbitos políticos: si el Congreso del peronismo no se convierte en un campo de Marte. Es la principal preocupación de los analistas, lo que daría más sentido –sea por víctimas o promotores–al reclamo a la OEA del menemismo. Atención. *
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