Vísperas del FSM de Porto Alegre III
Esta noche participaremos en la marcha, sin duda multitudinaria, de inauguración de la tercera edición del Foro Social Mundial. Al igual que los dos precedentes, éste tendrá lugar en Porto Alegre, capital de Río Grande do Sul, afirmándose como contraposición a la reunión anual de los dueños del capital en Davos, Suiza. Tendremos nuevamente en los días venideros, del mismo modo que en enero 2001 y febrero 2002, una vívida confrontación entre los dos mundos que coexisten en el planeta único en que nos ha tocado vivir. Pero existe entre el presente encuentro del Foro Social Mundial y los dos anteriores una profundísima diferencia.
Lo nuevo de este Foro
Brasil, que los sigue albergando, ya no es el mismo. Desde el primer día del año, por decisión de 53 millones de brasileños, tiene como presidente a Lula al frente de un gobierno de izquierda. Es un cambio fundamental en el inmenso país que, por su gravitación natural y por el valor del ejemplo y el análisis de las experiencias, se proyecta a la América Latina y caribeña e incide incluso en el curso de la agravada situación mundial como un factor positivo a favor de la paz, la vigencia del derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos. Máxime porque –en lo que puede marcar el inicio de una tendencia– a ello ha venido a sumarse, en este augural mes de enero 2003, el ascenso de Lucio Gutiérrez a la Presidencia de Ecuador con fuerzas de izquierda y el movimiento indígena, al tiempo que el pueblo venezolano y el presidente Chávez resisten la embestida de los golpistas y del imperio.
Lula dirá presente en el Foro de Porto Alegre y ello reviste el valor de un símbolo. No cambia la actitud asumida en los dos encuentros anteriores, junto a dirigentes y militantes del PT (sobre todo de Río Grande do Sul y de su capital) que trabajaron denodadamente para hacer posible un evento de enormes proporciones, inédito en la historia de la concertación de las organizaciones de la sociedad civil y de los movimientos populares del más diverso tipo. Sin este factor (al que se sumaron muchos otros esfuerzos, desde luego) el FSM no habría alcanzado tamaña dimensión, que señala un nuevo parámetro mundial. Ahora Lula vuelve, con la máxima investidura democrática, para respaldar al más importante movimiento social de nuestro tiempo. Lo hace después de haber puesto en marcha su plan de Hambre Cero, que marca la tónica del flamante gobierno. Después, recogiendo el sentir de Porto Alegre, irá a Davos.
Dos mundos contrapuestos
Esto ya ha despertado la controversia. También es inédito, y sorprende a algunos o a muchos. Quizá porque no aciertan a concebir lo nuevo de la situación actual, en todas sus proyecciones. ¿Acaso puede ser negativo el exponer las concepciones del más vasto movimiento mundial (unido en su fecunda diversidad bajo el denominador común de la lucha contra el neoliberalismo) en territorio enemigo, ante los ideólogos y usufructuarios de la globalización neoliberal? Ello demuestra ante todo confianza en la fuerza de las ideas, o de las ideas que se transforman en fuerza cuando penetran en la conciencia de millones de hombres. Así lo vio el líder de las organizaciones campesinas José Bové, de recordada y combativa participación en el FSM II: «No tengo la menor duda de que Lula va a pronunciar en Davos un discurso firme y sin ambigüedades ante los más poderosos del planeta. Lo más importante es que Lula acude primero al FSM de Porto Alegre y sólo después viaja a Davos; de esta forma le da la mayor legitimidad al mayor encuentro antiglobalización». Es reveladora asimismo la opinión expresada por Patrick Braouzec, alcalde de la ciudad de Saint-Denis, de añeja tradición comunista, próxima a París y sede del próximo Foro Social Europeo: «En un primer momento quedé bastante sorprendido, pero me di cuenta rápidamente de que Lula tenía razón. No tiene motivos para renunciar a una tribuna como esta para denunciar la ideología dominante».
En realidad, se trata de agregar un nuevo frente a la lucha contra la globalización neoliberal, sumando a la acción de los movimientos populares y sociales las realizaciones alternativas que van concretando los gobiernos de izquierda. Ello hará aún más patente la contraposición entre los dos mundos. En el primer FSM se registró un diálogo mediático entre Porto Alegre y Davos, Madres de Plaza de Mayo de un lado y George Soros del otro. Ahora el espíritu de Porto Alegre se trasladará sin intermediarios a los Alpes suizos.
Cinco ejes temáticos
Han sido acordados cinco ejes temáticos principales: 1) desarrollo democrático y sostenible; 2) principios y valores, derechos humanos, diversidad e igualdad; 3) medios de comunicación, cultura y contrahegemonía; 4) poder político, sociedad civil y democracia; 5) orden mundial democrático contra la militarización y promoción de la paz. En esos marcos se debatirán los aspectos candentes de la realidad internacional, desde la guerra inminente a la solidaridad con el pueblo palestino, la lucha contra el neoliberalismo, el ALCA y las prácticas dominadoras de la OMC (tema este último de la manifestación de clausura, al igual que el año pasado), la nueva situación en América Latina, el bloqueo a Cuba, la defensa del medio ambiente, el papel de los movimientos sociales y los partidos, más una enorme diversidad de temas a ser abordados en conferencias, mesas redondas y seminarios. Desde antes de la inauguración del Foro, del 23 al 28 de enero, se vienen desarrollando otros eventos, como el foro de educación, el foro parlamentario, la asamblea mundial de campesinos, el foro mundial de jueces, el forito de la infancia, el foro sindical mundial y el muy importante encuentro sobre los poderes locales. Un amplio campamento internacional será escenario de actividades colaterales, como el año pasado.
Nueva fase antineoliberal
Estas actividades estarán pautando una fase más elevada de la lucha global contra el neoliberalismo, en la cual reverdece el lema movilizador del anterior Foro Social Mundial. Otro mundo es posible. *
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