El eje franco-alemán creó tensión dentro de la OTAN

Francia y Alemania dicen no a la guerra

«Francia y Alemania tienen la misma opinión en cuanto a la guerra de Irak: que el ataque es la peor de las soluciones», dijo hoy el presidente francés Jacques Chirac junto a su colega alemán, Gerard Schroeder, en el marco de la conmemoración del cuarenta aniversario del Tratado de Amistad Bilateral.

«Toda decisión pertenece al Consejo de Seguridad de la ONU y sólo a él, después de escuchar el informe de los inspectores», coincidieron los mandatarios.

«La decisión de utilizar la fuerza puede ser tomada sólo por el Consejo de Seguridad de la ONU», dijo a su vez el ministro de Defensa ruso, Serghiei Ivanov.

«Según informaciones a mi disposición, el gobierno norteamericano no tomó aún decisión alguna de realizar una operación militar en Irak», aclaró Ivanov.

En la jornada había trascendido que Rusia poseía información sobre la decisión de Washington de iniciar la guerra a fines de febrero, en espera de que el contingente aliado alcance las 150 mil unidades contra las cien mil actuales.

En el marco de buscar consenso para evitar una guerra, el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Joschka Fischer, comenzará mañana una gira de varios días a Turquía, Egipto y Jordania para obtener el respeto de la resolución de la ONU sobre el desarme de Irak, informó hoy un comunicado oficial.

El rey de Bahrein, uno de los países del Golfo más cercanos a Washington, Hamad bin Issa al Khakifa, pidió a la Casa Blanca resolver la crisis iraquí evitando el uso de la fuerza.

El monarca expresó ese mensaje a través del subsecretario de Estados para Medio Oriente, William Burns, quien realiza una gira en la región y esta noche es esperado en Jordania.

Según expresó hoy el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, el tema de Irak «no alcanzó absolutamente el nivel de no retorno» y sugirió a Saddam «leer y respetar la resolución de la ONU», en alusión a la 1441 sobre el desarme.

«Las Fuerzas en el Golfo están listas para combatir de inmediato», dijo por su parte el jefe del Estado Mayor, general Richard Myers y aclaró que pueden esperar meses, si es necesario, «a un nivel de rapidez elevada».

El militar también aseguró que –según información de inteligencia de su país– en Irak hay «señales de agitación» en el liderazgo iraquí que podrían indicar que algunos de los seguidores de Saddam Hussein «están cediendo a las presiones».

Mientras tanto, Japón está listo para apoyar las decisiones de Washington en caso de que «resulten claros los incumplimientos iraquíes sobre la última resolución de la ONU en el desarme», dijo hoy una fuente de la cancillería nipona.

El propio premier Junichiro Koizumi aseguró que su país «hará lo máximo permitido para cooperar con Estados Unidos en caso de una intervención militar».

El tema es que la Constitución «pacifista» de Japón, impuesta en 1947 por Estados Unidos para alejar los fantasmas bélicos, permite sólo realizar acciones de autodefensa y prohíbe despliegues militares en conflictos internacionales.

Según la interpretación constitucional y legislativa sostenida hasta ahora por todos los gobiernos liberales, Japón no puede participar directamente en acciones bélicas de coalición y fuerzas multinacionales.

Aunque el sofisticado sistema antimisil y el equipo naval nipones no puedan trasladarse al Golfo, la cancillería de Tokio hizo saber que el gobierno está dispuesto a colaborar «con los gastos de reconstrucción» de Irak.

Por su parte, Turquía prácticamente aceptó concederle a Estados Unidos el uso de algunas bases y el paso de unos 15.000 soldados norteamericanos por territorio turco en caso de una operación militar contra Irak.

«Las autoridades militares turcas y norteamericanas decidirán si este número es razonable», dijo hoy el canciller Yashar Yakish y subrayó que ahora es «el Parlamento turco el que debe decidir si eso es aceptable».

«Los militares turcos fueron autorizados a examinar una significativa cooperación con Estados Unidos sobre la cuestión de Irak», señaló el ministro turco.

Tensión en la OTAN

El eje pacifista franco-alemán creó ayer un foco de tensión diplomática en la OTAN en torno a la eventual ayuda militar a Estados Unidos en caso de un ataque norteamericano contra Irak. Francia y Alemania son los dos países más refractarios a una apresurada autorización al apoyo que la Alianza Atlántica podría dar a Estados Unidos en una segunda Guerra del Golfo, aunque sólo sea defensivo e indirecto.

Una fuente que prefirió el anonimato definió como «bastante dura» la discusión de hoy en el marco del Consejo Atlántico, ámbito de reunión de los representantes permanentes de los 19 países de la OTAN.

Por su parte, el departamento de Estado norteamericano difundió una entrevista en la que el secretario de Estado, Colin Powell, expresó su disgusto por la posición de franceses y alemanes en la ONU.

Al mismo tiempo, Powell definió como «momentánea» la divergencia con Francia y auspició que París cambie pronto de posición.

El secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, consideró que Francia y Alemania, contrarios por el momentos a una intervención militar internacional contra Irak, «forman parte de la vieja OTAN, una alianza que se está desplazando hacia el este» tras la ampliación a Praga de noviembre último.

Rumsfeld reconoció que de todas maneras «con Francia y Alemania hay problemas pero otros países europeos de la OTAN no están próximos a Francia y a Alemania sino a Estados Unidos». *

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