La aviación israelí bombardeó el sur de Líbano

Sharon gran favorito para las elecciones con el telón de fondo del conflicto iraquí

En efecto, las encuestas pronostican unánimemente una amplia victoria de su partido, el Likud, con al menos treinta de los 120 escaños de la Knesset (Parlamento) frente a los 19 con que cuenta actualmente, mientras que el Partido Laborista, dirigido por Amram Mitzna, recién llegado a la política y falto de carisma, obtendría como mucho veinte escaños, en lugar de los 25 que tenía hasta ahora.

El actual Parlamento es fruto de las elecciones de mayo de 1999, dieciséis meses antes de que comenzara la Intifada, que costó la vida a unos 700 israelíes y trastornó el panorama político con una opinión pública que giró hacia la derecha.

Las acusaciones de corrupción dirigidas contra Sharon, sus hijos Omri y Gilad, y su partido podrían privar al Likud de un verdadero triunfo, ya que los sondeos le daban hace un mes cuarenta parlamentarios.

Sharon, de 74 años, tuvo que convocar elecciones anticipadas después de que los laboristas dejaran a finales de octubre el gobierno de unión nacional que había formado al ser elegido primer ministro hace casi dos años.

Pese a la crisis que atraviesa la economía israelí y el empobrecimiento de una parte cada vez mayor de la población, estas elecciones están dominadas, como siempre en Israel, por la inseguridad.

«Los electores se preocupan únicamente por las cuestiones de seguridad», resumía así el diario Ha’aretz.

Y es que el hombre de la calle teme mucho más los atentados palestinos que el desempleo.

Mitzna prometió reanudar inmediata e incondicionalmente las negociaciones con los palestinos, aunque estén representados por Yasser Arafat, a evacuar las colonias de la franja de Gaza en el plazo de un año y a poner en pie una separación definitiva entre Israel y los territorios palestinos, de forma negociada o unilateral.

Pero la mayoría de los israelíes no están de acuerdo en negociar mientras siga la Intifada.

Sharon ya ha dicho que su objetivo es formar un nuevo gobierno de unión nacional, pero el líder laborista lo rechazó.

Para el primer ministro, la opción a los laboristas son los partidos religiosos y de extrema derecha. Precisamente para evitar a la extrema derecha convocó las elecciones.

Sharon, que se presenta ahora como centrista, condiciona la reanudación de las negociaciones al cese total de la violencia. Pero «los israelíes piensan que mientras Arafat dirija la Autoridad Palestina, no habrá posibilidades de alcanzar un acuerdo de paz», subraya el analista Gerald Steinberg.

En realidad, más que de las elecciones, la evolución del conflicto depende de un eventual conflicto en Irak.

«El guión que prevalece en Washington y en Jerusalén es que un cambio de régimen en Irak (…) conllevará un proceso similar en otras partes del mundo árabe y que se podría empezar por los palestinos» y por Arafat, resume Steinberg.

La aviación israelí bombardeó el sur de Líbano ayer martes, en represalia por un ataque del Hezbolá chiíta contra posiciones israelíes en el disputado sector de las granjas de Shebaa, dejando dos heridos, uno de ellos grave, según fuentes libanesas.

En dos sobrevuelos sucesivos, cazabombarderos israelíes dispararon en total cuatro misiles aire-tierra al oeste del pueblo fronterizo de Kfarshuba, señaló la Policía libanesa, según la cual la artillería israelí bombardeó además los alrededores de ese pueblo.

Según fuentes de los hospitales libaneses, esas represalias causaron dos heridos. Se trata de Dib Yasín, de 82 años, herido por esquirlas de obús en las dos piernas, que según los médicos tendrán que ser amputadas.

La otra persona herida es una mujer de 20 años, Samia Abú Qays, alcanzada en el vientre por esquirlas de obús, según las mismas fuentes. *

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