Niños y mujeres embarazadas

Dieciséis campesinos asesinados

El alcalde de San Carlos, Juan Alberto García, precisó a la AFP que el Ejército logró ingresar la noche del viernes a la zona y encontró ayer sábado los cadáveres de 16 personas, 12 hombres y cuatro mujeres –algunas de ellas embarazadas–, y a dos campesinos gravemente heridos.

García precisó que 10 cuerpos fueron hallados en la aldea Dos Quebradas, tres en el sitio conocido como Dinamarca y otros tres en La Tupiada, en la zona rural de San Carlos (370 km al noroeste de Bogotá), en el departamento de Antioquia.

«Hay 16 muertos y dos heridos que fueron trasladados a Medellín (capital de Antioquia). El Ejército hizo un registro por la zona y esa es ya la versión oficial», declaró a la AFP García, quien el viernes había señalado que en el hecho habrían muerto al menos 19 campesinos.

Según el alcalde, la matanza fue perpetrada por un grupo armado ilegal que incursionó la noche del jueves en esos tres caseríos de San Carlos, pero dijo que hasta el momento se desconoce si habrían sido guerrilleros o paramilitares.

En la zona operan las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, extrema derecha) y los rebeldes izquierdistas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

«Se sabe que guerrilleros y paramilitares se están disputando el control territorial en la zona, y la población civil está sufriendo las consecuencias. Esto es muy lamentable», aseveró.

La masacre desató un éxodo de campesinos que temen una nueva arremetida del grupo armado, según García, quien precisó que al casco urbano de San Carlos llegaron el viernes 137 labriegos y se espera el arribo de otros 300 la tarde de este sábado.

El gobernador encargado de Antioquia, Eugenio Prieto, condenó el hecho y pidió a los grupos armados irregulares que excluyan a la población civil del conflicto armado.

«Esto hay que interpretarlo con la indignación que siente el pueblo antioqueño y el pueblo colombiano, no nos pueden seguir matando a los ciudadanos, a la población civil de una forma tan cobarde», manifestó Prieto.

Las autoridades del gobierno local expresaron su preocupación porque los grupos armados irregulares intensificaron en los últimos días sus acciones ofensivas contra la población civil en el noreste de Antioquia, donde hasta hace una semana insurgentes del ELN realizaron un paro armado que impedía el tránsito de vehículos y el ingreso de víveres.

El pasado miércoles, cuatro personas murieron y siete resultaron gravemente heridas al ser atacados por guerrilleros, según el Ejército y el gobierno local.

Dos pasajeros, incluido un niño de ocho años, el conductor del vehículo y su ayudante murieron en el hecho, que se produjo cuando el chofer se negó a detener el autobús en un retén instalado por los rebeldes en las afueras de San Carlos.

Siete personas resultaron heridas y fueron trasladadas a varios hospitales de la ciudad de Medellín, la capital de Antioquia.

La guerra a muerte entre paramilitares y rebeldes incluye el asesinato de campesinos ajenos al conflicto, pero que cada bando percibe como aliado del rival, según las autoridades y organismos humanitarios. *

«Esto hay que interpretarlo con la indignación que siente el pueblo antioqueño y el pueblo colombiano, no nos pueden seguir matando a los ciudadanos, a la población civil de una forma tan cobarde», dijo el alcalde.

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